Este miércoles, Chainalysis la empresa de análisis de blockchain con sede en Nueva York, reveló en un informe que dentro del vasto y diverso panorama económico de Asia-Pacífico (APAC, «por sus siglas en inglés»), el fenómeno de las criptomonedas está lejos de ser una tendencia homogénea, en cuando a la adopción y uso de los activos digitales en esa región.
Mientras el mundo occidental se debate entre la regulación y la innovación, la región más poblada y dinámica del planeta ha forjado su propio camino en la adopción de los activos digitales, revelando un mosaico de estrategias y motivaciones que desafían la narrativa global.
De acuerdo con el informe, titulado “La adopción de criptomonedas en Asia Pacífico se acelera con distintas vías nacionales”, no solo confirma un crecimiento exponencial—triplicando el valor de las transacciones en cadena de 81 mil millones de dólares en julio de 2022 a 244 mil millones de dólares en diciembre de 2024—sino que también desvela cuál es la clave de este éxito de la región, que no es otra que la adaptación local.
El informe de Chainalysis afirma que “la región de más rápido crecimiento a nivel mundial en términos de valor recibido en cadena” es la APAC, en la cual “se ha consolidado como un motor clave de crecimiento a nivel global, ocupando frecuentemente el segundo lugar”.
Este crecimiento de la APAC, es “solo superado por Europa en términos de volúmenes, y en ocasiones superando a Norteamérica en totales mensuales. Los datos reflejan la creciente influencia de APAC en los mercados globales y su impulso sostenido de cara al segundo semestre de 2025”.
La adopción en la APAC no es uniforme entre los países de la región, cada uno posee sus particularidades pero con un ecosistema interconectado, en donde el impulso de un marco regulatorio, las condiciones económicas y la cultura tecnológica de cada nación hacen la diferencia en la experiencia de los usuarios en cada jurisdicción.

De hecho, en el informe Chainalysis destaca que en el extremo oriental del continente, Japón y Corea del Sur han emergido como bastiones de la adopción de criptomonedas, no por una revolución disruptiva, sino a través de una integración metódica y regulada.
A diferencia de lo que suceden en mercados más volátiles, estos países han abrazado los activos digitales como una extensión de sus sofisticados sistemas financieros, gracias a un marco regulatorio, aunque estricto, pero que ha proporcionado la confianza necesaria para que grandes inversores institucionales y fondos de inversión exploren y participen en el ecosistema cripto.
La Ley de Servicios de Pago japonesa y las estrictas regulaciones de la Agencia de Servicios Financieros de Japón (FSA, «por sus siglas en inglés»), además de la Comisión de Servicios Financieros de Corea del Sur (FSC, «por sus siglas en inglés»), junto a la vigilancia del Servicio de Supervisión Financiera (FSS, «por sus siglas en inglés») de Corea del Sur, han cimentado un entorno en el que la seguridad y la transparencia son la norma en estos dos países.
El resultado es un mercado dominado por el comercio de activos digitales y la tokenización, donde el volumen de transacciones se mueve a través de plataformas licenciadas y supervisadas, que operan en estas economías maduras, donde las criptomonedas son vistas como una nueva clase de activos, no como una alternativa al sistema tradicional.
La cultura tecnológica, arraigada en la innovación y la digitalización, ha facilitado la integración de estas tecnologías en la vida cotidiana, desde los servicios de pago hasta las plataformas de inversión en línea. En Tokio y Seúl, la adopción es un proceso de refinamiento, no de reinvención.
Pero en otros países de la región, la adopción ha sido impulsada más por la necesidad y las remesas, que por la rigidez regulatoria e institucional de sus vecinos del norte. Vietnam y Tailandia, difieren radicalmente de Japón y Corea del Sur, porque han adoptado las criptomonedas por motivos más pragmáticos, impulsados por la necesidad económica y la búsqueda de eficiencia que por otra cosa.
Más allá del informe de Chainalysis, en estas naciones, la adopción masiva se ha centrado en el comercio entre pares (P2P) y en el uso de criptomonedas para remesas, porque las fluctuaciones monetarias, las barreras del sistema bancario tradicional y las altas comisiones asociadas a las transferencias internacionales han hecho de los activos digitales una opción más atractiva y económica.
La cultura tecnológica en estos países se caracteriza por una inclinación al “hágalo usted mismo” (DIY, «por sus siglas en inglés») y una rápida adopción de tecnologías móviles, donde los jóvenes, en particular, han encontrado en las criptomonedas una herramienta para el emprendimiento y para acceder a una economía global sin las limitaciones geográficas.
El crecimiento del uso de stablecoins, como USDT, para facilitar remesas transfronterizas es una prueba tangible de cómo las criptomonedas están resolviendo problemas cotidianos para millones de personas. En Hanói y Bangkok, la adopción no es un capricho de los inversores, sino una herramienta de empoderamiento económico.
Mientras que en Filipinas y Malasia, la historia también es diferente ya que la adopción con foco en la Innovación y la Gamificación. Y es que, más al sur, en el archipiélago filipino y en la península malaya, la adopción ha tomado un giro lúdico y futurista, impulsada por las tendencias de la cultura tecnológica de la región.

En estos países, la adopción está intrínsecamente ligada al auge de los juegos de cadena de bloques (GameFi) y las finanzas descentralizadas (DeFi). De hecho, países como Filipinas se han convertido en centros neurálgicos para juegos “Play-to-Earn”, donde los jugadores no solo disfrutan del entretenimiento, sino que también generan ingresos reales en criptomonedas.
Esta tendencia refleja una cultura tecnológica que abraza la innovación y ve en la gamificación una puerta de entrada a la economía digital. Gracias, a una infraestructura de internet, cada vez más robusta, se ha facilitado la conexión de millones de usuarios a estas plataformas, democratizando el acceso a las finanzas descentralizadas de una manera lúdica y accesible.
En Kuala Lumpur y Manila, la adopción es sinónimo de experimentación y de explorar las nuevas fronteras de la tecnología blockchain más allá de su valor monetario.
El informe de Chainalysis no solo nos ofrece cifras de crecimiento impresionantes, sino que nos invita a reflexionar sobre la naturaleza multifacética de la adopción de las criptomonedas. La región de Asia-Pacífico, con su diversidad cultural y económica, se ha convertido en un auténtico laboratorio para el futuro de los activos digitales.
Desde la adopción institucional en Japón y Corea del Sur hasta la necesidad pragmática en Vietnam y Tailandia, y la innovación lúdica en Filipinas y Malasia, cada país demuestra que no existe una única fórmula para el éxito.
Otros países de la APAC como India, que es “el mayor mercado con 338.000 millones de dólares, combina la adopción popular con deficiencias estructurales en el sector financiero”, luego está Pakistán que con una población joven, que emplea Smartphones para sus finanzas, basadas principalmente en activos digitales que impulsan miles de millones de dólares en “remesas”.
También se encuentra Australia, con un marco regulatorio algo más rígido que se apoya en las regulaciones sobre la “prevención del blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo (AML/CFT)”, que busca crear un mercado más maduro pero controlado y por otro lado, Singapur y Hong Kong “que siguen experimentando un fuerte impulso político”, con reguladores que hacen “hincapié en la aplicación de estándares rigurosos como vía para construir un centro de activos digitales”.
Esto demuestra que el crecimiento en la APAC, no es una línea recta, sino una serie de vías entrelazadas que se adaptan a las realidades locales. Este enfoque segmentado no solo impulsa el crecimiento de APAC, sino que también ofrece valiosas lecciones personalizadas para el resto del mundo.
Lo que demuestra que el futuro de las criptomonedas no se definirá en una sola capital financiera, sino en las manos de millones de usuarios, cada uno con su propia historia y razón para abrazar esta nueva era digital.

