De la resurrección de Bitcoin al último salto del “Gato Muerto” ¿Cuál es la situación actual?

De la resurrección de Bitcoin al último salto del “Gato Muerto” ¿Cuál es la situación actual?

El mercado de las criptomonedas se encuentra ahora mismo en una de esas encrucijadas que separan a los inversores de leyenda de los que terminan siendo “comida para ballenas”, por la forma en que se está comportando.

Y es que, tras ver a Bitcoin (BTC) rozar los 126.000 dólares en octubre del año pasado y luego despeñarse en un flash crash que lo llevó a besar los 60.000 la semana pasada, cotizando al momento de redactar esta nota en un precio que oscila entre 67.959,55 dólares y 70.607,75 dólares de acuerdo a Coingecko, se siente un poco como un respiro.

Pero, la pregunta que se hacen muchas personas en este momento: ¿es un suelo sólido o simplemente la pausa antes de que la gravedad termine el trabajo? Bueno, lo cierto es que estamos ante una batalla más entre las narrativas técnica y fundamental.

Por un lado, la frialdad de los datos de Coinglass nos ofrece una señal de “pureza” en el capital; por el otro, el informe de flujo de Wintermute nos advierte que el motor institucional estadounidense está, si no apagado, al menos funcionando en reversa.

 

Durante la mañana de este martes, CoinGlass publicó un mensaje en la red social X, que decía: “Los datos bursátiles muestran que el capital está regresando, pero el apalancamiento no. #Binance registra fuertes entradas y volumen, pero el apalancamiento promedio permanece reprimido. Este no es un mercado de tendencia, es un entorno posterior al desapalancamiento que espera un detonante.

Desde mi terminal de trading, la métrica que más me inquieta no es el precio, sino el Open Interest (Interés Abierto) y en ese sentido Coinglass ha sido enfático: “el capital está regresando, pero el apalancamiento no”, por lo que las liquidaciones de más de 2.700 millones de dólares borraron del mapa a los apostadores que usaban dinero prestado para inflar el precio.

En un entorno normal, esto sería una noticia excelente, porque nos brinda acceso a un mercado sin exceso de apalancamiento, que es un mercado menos propenso a las cascadas de liquidación. Sin embargo, en el contexto actual, este “desapalancamiento reprimido” sugiere una falta de convicción.

Los traders no están abriendo posiciones largas (longs) porque no ven un catalizador claro, por lo que el volumen que vemos en Binance y otros exchanges de criptomonedas es defensivo, casi robótico.

Estamos en un escenario de “esperar y ver”, donde el dinero que entra busca refugio, no crecimiento explosivo, por lo que el diagnóstico de Coinglass básicamente nos dice que estamos ante un mercado “desintoxicado” pero sin alma.

Mientras Coinglass mira los derivados, Wintermute —una de las firmas de trading algorítmico más influyentes del mundo— está mirando el dinero real que sale de las venas de Estados Unidos, así que su diagnóstico es mucho más sombrío: “Sin demanda spot (al contado), no hay recuperación”.

En una actualización de mercado publicada este lunes publicada en la red social X, la firma de trading algorítmico dijo que Bitcoin había “todas las ganancias electorales de Trump mientras liquidaciones de 2.7 mil millones de dólares que entraron al mercado

Y advirtió: “Las criptomonedas siguen mostrando una tendencia negativa frente a los mercados en general, con un rendimiento inferior tanto en las subidas como en las ventas, un patrón típico de las condiciones de mercado bajista”.

Y es que, los datos internos de Wintermute revelan que las contrapartes estadounidenses han sido vendedoras netas durante toda la semana pasada. Esto se confirma con la Prima de Coinbase, que se mantiene en territorio negativo.

Mensaje para el lector no técnico: cuando el precio en Coinbase (el exchange de cripto preferido de las instituciones de Estados Unidos) es más bajo que en Binance, significa que las instituciones están vendiendo agresivamente.

De la resurrección de Bitcoin al último salto del “Gato Muerto” ¿Cuál es la situación actual?

Así que el problema es estructural, ya que desde noviembre, los ETF de Bitcoin al contado han registrado salidas netas de 6.200 millones de dólares. El IBIT de BlackRock, que había sido el héroe de 2024 y 2025, se ha convertido ahora en una fuente de presión vendedora masiva debido a que cada vez más los inversores minoristas canjean sus acciones.

Es un ciclo de retroalimentación perverso, en donde el inversor del ETF tiene miedo y vende; el fondo debe vender Bitcoin físico para pagarle; el precio cae; y el miedo aumenta expandiéndose a nuevos inversores que entran en pánico, reiniciando el ciclo de venta, por lo que el diagnóstico de Wintermute, es más como una “Hemorragia Silenciosa” de capital.

Cabría la pregunta que se hacen muchos en este instante: ¿Por qué ahora? La respuesta no es sencilla pero está en el factor “Warsh” y el enfriamiento tecnológico (que es quizás lo que más miedo da a algunos inversores del sector empresarial y fondos de inversión).

Primero, no podemos analizar este rebote sin mirar hacia Washington, ya que la nominación de Kevin Warsh como próximo presidente de la Reserva Federal (Fed) ha sido un jarro de agua fría para los mercados.

Warsh es conocido por su enfoque de disciplina monetaria (“hawkish”), por lo que el mercado anticipa un dólar más fuerte y menos liquidez, el peor escenario posible para Bitcoin y las criptomonedas en general, que florece en la abundancia de dólares baratos porque fertiliza los apalancamientos.

A esto sumémosle que las grandes tecnológicas (Mag7) han empezado a mostrar grietas, con Microsoft cayendo un 10% tras reportar resultados decepcionantes, dejando al capital institucional está en modo “risk-off”.

Si las joyas de la corona de Wall Street sufren, las criptomonedas —el activo de riesgo por excelencia— son las primeras en ser sacrificadas para cubrir márgenes en otros mercados, así que lo que vemos es esa caída que se generó en el propio seno del capital institucional, en el distrito financiero de Lower Manhattan en la ciudad de Nueva York.

Técnicamente, un “Dead Cat Bounce” (Rebote de Gato Muerto) ocurre cuando un activo en caída libre experimenta una recuperación temporal antes de continuar su descenso. Para que este no sea el caso, Bitcoin necesita recuperar y sostener niveles por encima de los 75.000 dólares con volumen de compra real, no con rebotes técnicos desde la zona de sobreventa.

De la resurrección de Bitcoin al último salto del “Gato Muerto” ¿Cuál es la situación actual?

Actualmente, la situación se inclina hacia una estabilización extremadamente frágil. Estamos en un “entorno posterior al desapalancamiento que espera un detonante”, como bien dice Coinglass, por lo que si ese detonante es negativo (un dato de inflación alto o más salidas de los ETF), el soporte de los 60.000 dólares volverá a ser puesto a prueba, y esta vez podría no resistir.

De allí que sin ánimos de dar consejos financieros a nadie, pienso que cualquier trader mediamente cuerdo debe mantener como estrategia de Trading para el Entorno Actual, (la cautela absoluta), vigilando los flujos de los ETF y cómo se muestra el cierre de esta semana.

Esto es clave, porque si las salidas de BlackRock no se detienen, el rebote a 70.000 dólares será recordado como una trampa para toros (bull trap). De igual forma, se debe mirar la Prima de Coinbase, porque hasta que no veamos que el precio en los EEUU vuelve a ser superior al global, no podemos hablar de un regreso institucional.

Además, no hay que fiarse del volumen bajo, porque las subidas con poco volumen y sin apalancamiento suelen ser efímeras. Así que, debemos tener claros que Bitcoin como activo parece estar intentando convencernos de que lo peor ya pasó, pero sus “padres adoptivos” (las instituciones estadounidenses) están ocupados vendiendo para proteger sus balances.

Hasta que la demanda por los ETF no despierte de su letargo invernal, cualquier subida debe ser tratada como una oportunidad para reducir exposición, no para ir “all-in”, ya que el gato saltó desde los 60.000 dólares, pero aún no estamos seguros de si tiene vida o si solo es la física de la caída haciendo su trabajo.

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