En los pasillos del poder monetario en Washington, el tono ha cambiado, porque atrás quedaron los días en que el sector cripto era visto como una rebelión marginal o una amenaza existencial al dólar y que seguramente destruiría el panorama bancario actual.
Sin embargo, bajo la mirada del gobernador de la Reserva Federal, Chris Waller, el ecosistema de activos digitales está viviendo un proceso de “absorción” que muchos entusiastas no habrían pensado que llegaría.
Y es que, el lunes pasado, Waller durante una conferencia organizada por el Centro de Interdependencia Global (GIC, «por sus siglas en inglés»), en La Jolla, California, titulada “El dólar y el continuo excepcionalismo estadounidense”, no solo confirmó que la euforia post-electoral de noviembre de 2024 se ha evaporado, sino que reveló, entre líneas, una estrategia mucho más profunda, que es la conquista institucional a través del vacío legal.
Si observamos el mercado cripto hoy día, lo que nos muestra es un espejo de la fatiga, con un Bitcoin al momento de redactar esta nota, que lucha por mantenerse en los 67.791,96 dólares y una capitalización de mercado que ha retrocedido hasta los 1.35 billones, algo que demuestra que la narrativa del “oro digital” está siendo puesta a prueba.
Según Waller, esta caída no es una anomalía, sino el resultado directo de la entrada masiva de las Finanzas Tradicionales (TradFi). “Creo que parte de la euforia que surgió en el mundo de las criptomonedas con la administración actual se está desvaneciendo”, afirmó Waller. “Gran parte de esto se ha incorporado a las finanzas tradicionales«, afirmó.
«Luego, como saben, es inevitable que ocurran cosas allí, así que creo que hubo muchas ventas masivas simplemente porque las firmas que entraron en él desde las finanzas tradicionales tuvieron que ajustar sus posiciones de riesgo», dijo Waller.
Esta integración significa que Bitcoin ya no se mueve solo por su propia tecnología, sino que es una ficha más en el tablero de gestión de riesgos de Wall Street, por lo que cuando el apetito por el riesgo disminuye en los mercados globales debido a la incertidumbre sobre la nueva dirección de la Fed, las instituciones venden.
De allí que, el “enfriamiento” que describe Waller es, en realidad, la domesticación de la volatilidad cripto por parte de los libros contables de la banca tradicional. Sin embargo, el punto más crítico de su intervención no fue el precio, sino la arquitectura regulatoria.
Durante meses, la industria puso sus esperanzas en la Ley CLARITY (una legislación ambiciosa destinada a dar claridad sobre la estructura del mercado y las stablecoins), pero lamentablemente, se ha convertido en un fantasma legislativo, estancada en el Congreso por desacuerdos políticos y la falta de consenso sobre las protecciones al consumidor.
Es precisamente aquí donde surge la figura de Waller como un estratega pragmático, ya que ante la ausencia de una ley federal clara, la Fed no se ha quedado de brazos cruzados esperando al Capitolio.
Como resultado de la inacción del Capitolio, Waller ha tomado la iniciativa de llenar ese vacío con lo que él llama “cuentas maestras reducidas” (o skinny master accounts). Estas cuentas son la pieza maestra del tablero de la Fed para finales de este 2026.
Al ofrecer a las empresas fintech y emisoras de criptoactivos un acceso limitado al sistema de pagos central, Waller está haciendo algo que ninguna ley ha logrado en Estados Unidos, que es establecer reglas operativas de facto, con cuentas que tendrán menos privilegios que las cuentas maestras tradicionales de los bancos.
Waller abordó los planes de la Fed diciendo que, proporcionarían a las empresas fintech y de criptomonedas un acceso limitado al sistema bancario central. “Tenemos muchísimo trabajo por delante, y tendremos que ir resolviéndolo”, explicó Waller. “Si logramos hacerlo razonablemente bien, me gustaría intentar terminarlo para finales de año, si es posible”.
Bajo la apariencia de fomentar la innovación y evitar el “debanking” (el cierre de cuentas bancarias a empresas cripto), la Fed está imponiendo condiciones que una ley democrática difícilmente podría haber forzado tan rápido:
Primero, se establecerá “Cero Intereses” para que las empresas cripto puedan guardar sus dólares en la Fed, pero no ganarán un centavo por ello. Segundo, se colocarán “Límites de saldo estrictos” para evitar que estas plataformas se conviertan en “bancos en la sombra” que compitan con JPMorgan o Bank of America.
Y como tercer punto, se establecerá una “Vigilancia total”, ya que al estar conectadas directamente al sistema de pagos de la Fed, la opacidad de las transacciones cripto desaparece ante los ojos del regulador.

Waller sabe que, mientras la Ley CLARITY siga “desanimando a la gente” por su retraso, la Fed puede moldear el comportamiento de las empresas a través de estas directrices administrativas, lo que es una forma de regulación por infraestructura, algo así como: “si quieres conectarte al corazón del dólar, debes aceptar nuestras reglas, haya o no una ley aprobada por el Congreso”.
Las palabras de Waller llegan en un momento de pánico irracional, alimentado por la inminente llegada de Kevin Warsh a la cúpula de la Fed. De hecho, si Waller está siendo visto como el arquitecto de las reglas operativas, Warsh es visto como el verdugo de la liquidez.
La posibilidad de que Warsh inicie un recorte agresivo del balance de la Fed ha aterrorizado a los inversores, eliminando la era del “dinero fácil” del sistema que llevó a Bitcoin a alcanzar sus máximos el año pasado.
Waller en sus declaraciones, parece estar cómodo en este caos controlado. Su consejo a los inversores fue casi cínico cuando dijo “Mira, los precios suben, los precios bajan; es la naturaleza del negocio. Si no te gusta, no te metas; ese es mi consejo para todos”.
Para Waller, el mercado cripto ya no es un desafío al sistema, sino un subsistema más que debe aprender a vivir bajo las restricciones de liquidez y las cuentas limitadas que la Fed decida otorgar a partir de ahora.
Por más que la gente aún no lo entienda, el sector cripto se encuentra en una encrucijada. Por un lado, la integración con el TradFi y el acceso a las cuentas de la Fed otorgan una legitimidad institucional sin precedentes, algo como nunca antes se había soñado. Por otro, esa legitimidad viene con el precio de perder la autonomía que definió a Bitcoin y las criptomonedas en sus inicios.
Aquí el tema, es que mientras el Congreso siga atrapado en el laberinto de la Ley CLARITY, dejándose llevar por los lobbies bancarios, Chris Waller seguirá siendo el verdadero legislador de las criptomonedas en las sombras, usando “cuentas reducidas” para asegurar que el futuro del dinero digital se parezca mucho más a un banco central que a una revolución descentralizada.

