Donald Trump abre una nueva era financiera en EEUU con las TrumpAccounts

Donald Trump abre una nueva era financiera en EEUU con las TrumpAccounts

En una escena cargada de simbolismo económico y político, el presidente estadounidense, Donald J. Trump, hizo sonar las campanas de apertura de la Bolsa de Nueva York y del NASDAQ de forma remota desde el Despacho Oval.

El gesto marcó el inicio de las operaciones de las “Trump Accounts” (Cuentas Trump), un ambicioso programa de inversión masiva respaldado por el Estado que busca dar a cada niño de la nación una participación directa en los mercados de capitales estadounidenses.

Concebidas formalmente bajo el código fiscal de Estados Unidos como cuentas 530A IRA, este nuevo instrumento de ahorro e inversión para menores entró en vigor el pasado sábado 4 de julio, coincidiendo con el 250 aniversario de la fundación de los Estados Unidos.

De acuerdo a los datos de la Casa Blanca y del Departamento del Tesoro, el programa ha arrancado con un ímpetu sin precedentes, registrando más de seis millones de cuentas que ya han sido solicitadas, inyectando de forma inmediata unos 800 millones de dólares en los mercados financieros durante su primera semana de cotización.

El núcleo del programa radica en una asignación federal piloto de 1.000 dólares destinada a los niños ciudadanos estadounidenses nacidos entre el 1 de enero de 2025 y el 31 de diciembre de 2028.

Para optar a este capital semilla, las familias deben tramitar el Formulario 4547 ante el Servicio de Impuestos Internos (IRS, «por sus siglas en inglés»). El alcance de las cuentas se extiende a todos los menores de 18 años, abriendo una vía para que padres, tutores e incluso terceros realicen aportaciones con notables ventajas fiscales.

El marco legal que sostiene esta iniciativa, la Ley de Recortes Fiscales para las Familias Trabajadoras (conocida formalmente en el Congreso como la «One Big Beautiful Bill Act»), establece límites estrictos y un orden de prioridad claro.

La apertura de las cuentas debe ser gestionada por los tutores legales o los padres, aunque se han previsto salvaguardas como el programa «Fostering the Future», que faculta a las agencias estatales de bienestar infantil a abrir cuentas para jóvenes en hogares de acogida.

Los familiares y terceros pueden aportar un máximo combinado de 5.000 dólares anuales por niño, un límite que comenzará a ajustarse por inflación a partir de 2027, con reglas financieras bastante determinadas  que establecen que durante la minoría de edad del beneficiario —el denominado “periodo de crecimiento”—, los fondos permanecen completamente bloqueados.

No obstante, al llegar el 1 de enero del año en que el joven cumple los 18 años, la estructura muta de forma automática en una cuenta IRA tradicional estándar, permitiendo retiros bajo las normativas ordinarias de jubilación de la IRS, o bien exenciones previas para gastos específicos como la educación superior o la adquisición de una primera vivienda.

El tratamiento impositivo implementado es de carácter dual, porque mientras que el capital inicial de 1.000 dólares provisto por el Gobierno federal tributará en su totalidad al momento del retiro, las aportaciones individuales se realizan con capital después de impuestos (after-tax).

Esto significa que las familias no volverán a pagar impuestos por el dinero depositado, aunque sí se aplicarán gravámenes sobre las ganancias generadas por el interés compuesto a lo largo de las décadas.

Para gestionar semejante flujo de capital y tecnología, el Departamento del Tesoro, bajo la dirección del secretario Scott Bessen, seleccionó en exclusiva al Bank of New York Mellon (BNY) y a la plataforma de corretaje Robinhood para desarrollar la infraestructura digital de las cuentas.

A través de una aplicación móvil, padres e hijos pueden monitorizar el rendimiento de sus inversiones en tiempo real y acceder a 15 módulos interactivos de educación financiera diseñados para democratizar el entendimiento de conceptos como la diversificación y los mercados de capitales.

Por defecto, el Tesoro determinó que todas las aportaciones en efectivo se dirijan de forma automática al ETF State Street SPDR Portfolio S&P 500 (SPYM), seleccionado por sus bajísimas comisiones, las cuales no pueden superar el 0,1% anual del patrimonio del menor.

No obstante, se espera que en los próximos meses se habiliten opciones gestionadas por otros gigantes de la industria como BlackRock y Vanguard. Ante esta iniciativa, el sector privado ha respondido con entusiasmo al llamado de la administración.

Más de 50 corporaciones de primer nivel —entre las que destacan Goldman Sachs, Morgan Stanley, JPMorgan Chase, Uber y SpaceX— se han comprometido a realizar aportaciones de hasta 2.500 dólares anuales por empleado para las cuentas de los hijos de sus trabajadores, operando bajo esquemas de deducción de nómina pre-impuestos.

Además, el programa permite donaciones filantrópicas de acciones públicas, lo que determinó que la presidenta de SpaceX, Gwynne Shotwell, anunciara la donación de acciones de la compañía aeroespacial a más de dos millones de cuentas, sumándose a la masiva donación de 6.250 millones de dólares efectuada por los filántropos Michael y Susan Dell.

Para los defensores del programa, como el senador republicano Ted Cruz, las TrumpAccounts representan una suerte de “Nuevo Trato” social de corte capitalista con el objetivo declarado por el Tesoro de reducir a cero el 38% de los hogares estadounidenses que históricamente han carecido de acceso a los mercados bursátiles.

Las proyecciones de la Casa Blanca apuntan a que un bebé nacido en 2026 que solo conserve los 1.000 dólares iniciales del Estado podría alcanzar unos 5.800 dólares a los 18 años. Sin embargo, si una familia logra maximizar las aportaciones permitidas, la cifra proyectada escala hasta los 303.800 dólares al alcanzar la mayoría de edad, superando el millón de dólares al cumplir los 28 años.

El elemento más disruptivo y comentado del lanzamiento ocurrió en la misma sala de prensa del Despacho Oval, cuando al ser preguntado por un periodista sobre la posibilidad de que Bitcoin (BTC) u otros activos digitales fueran incorporados a las TrumpAccounts en el futuro, el mandatario estadounidense esquivó la oportunidad de descartarlo.

En ese sentido, Trump respondió simplemente: “Soy un gran aficionado a las criptomonedas”, por lo que los rumores de que este instrumento pueda tener acceso a los activos digitales se han disparado tras la incorporación de varias criptoempresas a la iniciativa.

Actualmente, las directrices de las cuentas 530A limitan estrictamente las inversiones a fondos de acciones diversificados que sigan el rendimiento de las empresas estadounidenses, de forma que incluir un activo caracterizado por su volatilidad requeriría reformas legislativas de calado en el Congreso.

Sin embargo, en los círculos de poder de Washington y los valles tecnológicos de California, la idea no se percibe como una utopía lejana, ya que sectores vinculados al desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA) y firmas financieras ya presionan para expandir el catálogo de activos elegibles durante el periodo de crecimiento.

Considerando que la actual administración ya ha establecido las bases para una reserva estratégica de Bitcoin y ha promulgado leyes restrictivas contra las monedas digitales de bancos centrales (CBDC, «por sus siglas en inglés»), la eventual inclusión de activos criptográficos en un plan de ahorro nacional infantil no parece descartable.

De materializarse en los próximos años, esta modificación legal proporcionaría a decenas de millones de ciudadanos estadounidenses exposición a la economía digital desde el momento de su nacimiento, consolidando un cambio de paradigma total en la estructura de la riqueza en los Estados Unidos. Así que, solo el tiempo dirá si en este programa de ahorro entrarán las criptomonedas o no.

Advertencia "La inversión en criptoactivos no está regulada, puede no ser adecuada para inversores minoristas y perderse la totalidad del importe invertido"