Solana, la plataforma de blockchain de Capa 1 (L1) conocida principalmente por su alta velocidad, bajos costos de transacción y su moneda nativa (SOL), que se promociona como la respuesta de alta velocidad para la Web3, también conocida como el “Wall Street de las criptomonedas”, está a las puertas de una transformación técnica que consolidará a este blockchain como uno de los más rápidos del ecosistema cripto.
Las criptomonedas están evolucionando, mejorando su capacidad y su seguridad para ser competitivas de cara a una adopción masiva que ha sido soñada y esperada por años por los desarrolladores de criptoactivos y que pareciera estar a la vuelta de la esquina.
En el caso de Solana, a comienzos de septiembre se llevó a cabo la respectiva votación (SIMD-0326) de la propuesta de gobernanza para Alpenglow, la cual fue aprobada abrumadoramente por los validadores de Solana, con un apoyo superior al 98% de los votos no abstinentes y que cuando se implemente potenciará las capacidades de su blockchain.
JUST IN: Alpenglow, the most significant consensus upgrade proposal in @Solana‘s history, aiming for 150ms block finality, has passed governance. 98.27% voted ‘Yes’, 1.05% voted ‘No’, with 52% of the Network stake participating. pic.twitter.com/T2IbPW0UeT
— SolanaFloor (@SolanaFloor) September 2, 2025
Aunque, la actualización Alpenglow para Solana aún no tiene una fecha cierta de lanzamiento para la red principal (mainnet), se sabe que en primer lugar, debe superar todos los marcadores en la red de pruebas (testnet) en diciembre de 2025, coincidiendo con la conferencia Breakpoint.
De allí que, posiblemente si todo concluye exitosamente en cuanto a los análisis de seguridad y rendimiento, se prevé un lanzamiento en la red principal (mainnet) a principios del primer trimestre de 2026.
Para entender Alpenglow, hay que hablar de la plataforma Solana, la cual fue construida desde el principio desde cero para resolver el llamado “Trilema Blockchain”, priorizando la escalabilidad sin recurrir a soluciones de Capa 2 o sharding.
A diferencia de otras blockchains que se rigen por un tiempo de bloque arbitrario, Solana utiliza un concepto denominado Prueba de Historia (Proof-of-History o PoH). PoH actúa como un reloj criptográfico que marca el tiempo y el orden de los eventos antes de ser incluidos en un bloque.
Esto permite que los validadores no tengan que coordinar el tiempo entre ellos, reduciendo drásticamente la latencia. Además, el entorno de ejecución de Solana, el Solana Virtual Machine (SVM, «por sus siglas en inglés»), está diseñado para el procesamiento paralelo de transacciones.
La arquitectura de PoH y el procesamiento paralelo, le permite a Solana manejar miles de transacciones por segundo (TPS) con costos de transacción típicamente inferiores a un centavo de dólar. Esto la convierte en una plataforma atractiva para aplicaciones que requieren alta frecuencia, como los juegos blockchain (Web3 gaming), finanzas descentralizadas (DeFi) y tokens no fungibles (NFTs).
Gracias a que las cuentas tienen estados bien definidos, las transacciones que no interactúan entre sí pueden ejecutarse simultáneamente, similar a cómo una CPU multinúcleo procesa los datos. Es este paralelismo lo que permite a Solana alcanzar las altas tasas de TPS que la caracterizan.
Sin embargo, para garantizar la estabilidad y la equidad, Solana impuso un límite estático en el tamaño del bloque, medido en Unidades de Cómputo (CU, «por sus siglas en inglés»). Actualmente, este límite se establece en 60 millones de CU por bloque.
Esta cifra representa un techo de rendimiento artificial. El límite se diseñó como un mecanismo de seguridad para asegurar que los validadores que operan con hardware de nivel de consumidor pudieran participar de manera confiable.
No obstante, ha evolucionado a un “cuello de botella”, ya que los validadores con hardware de élite (servidores de alto rendimiento) podrían, de hecho, procesar mucho más, pero están restringidos por esta limitación de gobernanza.

Pues bien, la actualización del protocolo Alpenglow, se centra principalmente en la reducción de la latencia de finalidad y la resiliencia de la red. Si bien Solana es rápida para producir bloques (∼400 ms), el tiempo de finalidad (el momento en que una transacción es irreversiblemente confirmada por la red) históricamente ha sido más largo (∼12.8 s).
Con Alpenglow, este tiempo de finalidad se reduciría drásticamente a tan solo ∼150 milisegundos. Y allí radica la importancia de esta actualización del protocolo de consenso de Solana, desarrollada por Anza (una firma de investigación y desarrollo de la plataforma Solana).
Su objetivo principal es mejorar radicalmente la finalidad de las transacciones (el tiempo que tarda una transacción en considerarse irreversible y confirmada en la cadena). Como parte de los cambios, está Votor, un protocolo de consenso de alta velocidad que finaliza los bloques en una o dos rondas de votación, simplificando la lógica de votación y acelerando el proceso.
Asimismo, también está Rotor, que es una capa de propagación de datos optimizada que mejora la distribución de bloques para eliminar cuellos de botella en el ancho de banda. Esta implementación se traducirá en un impacto en la experiencia del usuario, que hará que sea casi instantánea (comparable a la infraestructura de Internet actual).
Tras la implementación de Alpenglow, las aplicaciones descentralizadas (dApps), especialmente las de trading de alta frecuencia, pagos y juegos, se sentirán mucho más ágiles y rápidas, mejorando significativamente la experiencia del usuario, tal y como si de una consulta en Google se tratara.
Esto podría consolidar a Solana como una blockchain de capa 1 líder al ofrecer una velocidad y fiabilidad de transacciones sin precedentes en el espacio cripto, que si todo sale como se espera, será definitivamente un gran empuje para Solana en su cotización de mercado.
Pero no todo parece terminar allí, porque hace unos días atrás el equipo Firedancer de Jump Crypto, ha introducido la controvertida propuesta SIMD-0370, que busca adicionalmente eliminar ese “cuello de botella” que mencionamos antes, que se crea por el límite fijo de 60 millones de CU.
En lugar de un límite estático, la capacidad del bloque sería determinada por el rendimiento real del validador líder que está programado para producir el bloque actual. Si el validador tiene un servidor monstruoso, podrá empaquetar un bloque gigantesco.
Básicamente, este equipo de desarrolladores argumentan que esto desencadenará una “rueda de desempeño” virtuosa, que creará un incentivo económico, que beneficiará a los validadores con mejor hardware porque pueden proponer bloques más grandes, incluyendo más transacciones y, por lo tanto, obteniendo más comisiones.
Pero a su vez, esto generaría un problema para los pequeños validadores que para no perder ingresos (comisiones) y no ser slasheado (penalizado) por salirse de la línea, se verán obligados a actualizar constantemente su hardware para mantenerse competitivos, tal y como sucede con la minería de activos digitales.
Supuestamente, el equipo Firedancer añade que la capacidad de la red dejaría de estar limitada por la gobernanza y pasaría a ser determinada por las leyes del mercado y la inversión en infraestructura. El rendimiento se adaptaría dinámicamente a la demanda.
Source: https://t.co/7Q5JMg5yey
— SolanaFloor (@SolanaFloor) September 27, 2025
Y es allí donde comienza el debate entre el rendimiento máximo de una red blockchain que ya es muy rápida versus mantener la descentralización, por lo que la SIMD-0370 ha tenido un recibimiento en la comunidad algo polarizado.
Los ingenieros y entusiastas de la eficiencia aplauden la visión, pero los defensores de la descentralización han levantado una bandera roja masiva. El debate se resume en una pregunta fundamental: ¿Podrá el validador pequeño sobrevivir?
El principal argumento de los críticos es que, al vincular el tamaño del bloque directamente a la capacidad del hardware, se corre el riesgo de crear una brecha insalvable entre los operadores institucionales con presupuestos ilimitados y los validadores individuales o comunitarios.
El peligro es claro, si un bloque de 200 millones de CU se vuelve la norma (gracias a los validadores más potentes), los validadores pequeños que no pueden costear el hardware para procesar esos bloques rápidamente se verían obligados a “saltarse” (no votar o confirmar) esos bloques.
Por lo que a largo plazo, el poder de propuesta y voto de la red Solana podría concentrarse en un puñado de operadores gigantescos que pueden permitirse la infraestructura más costosa. Esto podría ir en detrimento de la capilaridad y la resistencia a la censura de la red, llevando a Solana a una forma de centralización de la producción de bloques que muchos temen.

