Este miércoles, la agencia Reuters informó que la Casa Blanca ha convocado a una cumbre de emergencia el próximo lunes a los líderes de la Banca estadounidense (TradFi) y a los líderes de la Criptoindustria (DeFi), para negociar un acuerdo que podría definir el destino del dinero en el siglo XXI.
El objetivo de la Casa Blanca con esta invitación es claro, forzar un “ganar-ganar” entre los bancos tradicionales y la pujante industria de las criptomonedas para desbloquear la Ley CLARITY en el Congreso estadounidense, cuyo proyecto legislativo busca convertir a ese país en la capital mundial de los activos digitales.
La reunión, organizada por el influyente Consejo de Criptomonedas de la Casa Blanca, pondrá frente a frente a dos sectores que llevan meses en una guerra de guerrillas en los pasillos del Senado y hasta en los medios de comunicación, haciendo lo imposible para atacar con sus propios Lobbies parlamentarios la propuesta del contrario.
Por un lado, los ejecutivos de la banca tradicional, temerosos de una fuga masiva de capitales que lleve a desestabilizar el TradFi y por el otro, gigantes como Coinbase, Ripple y Kraken, representantes del DeFi, que exigen el derecho a innovar y recompensar a sus usuarios.
El punto de fricción que ha paralizado la ley no es tecnológico, sino profundamente monetario, porque el debate se centra en las stablecoins (tokens estables vinculados al dólar) y la capacidad de las empresas cripto para pagar intereses o recompensas a quienes las poseen.
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Para la industria cripto, ofrecer rendimientos es la clave para la adopción masiva, por lo que argumentan que, en un mundo digital, el usuario debe beneficiarse de la rentabilidad que generan los activos de reserva (como los bonos del Tesoro) que respaldan estas monedas.
Sin embargo, para los bancos, esto representa una amenaza existencial, y para rebatirlo se basan en un informe reciente de Standard Chartered que terminó encendiendo las alarmas en Wall Street, sobre cómo las stablecoins podrían drenar hasta 500.000 millones de dólares en depósitos de los bancos estadounidenses para finales de 2028 si se permite el pago de intereses sin restricciones.
“Estamos ante una disputa por la base misma del sistema financiero: los depósitos”, explica una fuente familiarizada con las negociaciones. “Los bancos dicen que si las criptomonedas ofrecen intereses similares o superiores, los prestamistas asegurados perderán su principal fuente de financiación, amenazando la estabilidad financiera del país”.
Es por ello, que esta cumbre no es un evento protocolario más y estará liderada por figuras clave del círculo cercano del presidente Donald J. Trump: David Sacks, el llamado “Zar de IA y Cripto”, y Patrick Witt, director del consejo criptográfico.
La presencia de Sacks es especialmente simbólica dado su origen en el capital de riesgo y su cercanía con la filosofía de Silicon Valley, lo que sugiere que la Casa Blanca no permitirá que la banca tradicional bloquee el progreso tecnológico, pero la inclusión del Tesoro y el Consejo Económico Nacional asegura que las preocupaciones de Wall Street no serán ignoradas.
Según Reuters, la CEO de la Blockchain Association, Summer Mersinger, confirmó la participación de su grupo, señalando que esperan trabajar para garantizar que “Esperamos seguir trabajando con los legisladores de ambos partidos para que el Congreso pueda impulsar una legislación duradera sobre la estructura del mercado y garantizar que Estados Unidos siga siendo la capital mundial de las criptomonedas”.
Por su parte, Cody Carbone de The Digital Chamber atribuyó a la Casa Blanca el mérito de “llevar a todas las partes a la mesa de negociaciones”. En el corazón de la defensa de la industria cripto reside un argumento que ha ganado tracción en los últimos meses, que no es otro que la neutralidad de la tecnología.
Los defensores del DeFi sostienen que perseguir a los desarrolladores por el mal uso que terceros den a su software es tan absurdo como procesar a una farmacéutica porque un medicamento fue usado para el consumo recreativo, o a un fabricante de armas por un crimen cometido por un delincuente.
Se espera que la Casa Blanca ofrezca una rama de olivo en este sentido para proteger legalmente a los desarrolladores de infraestructura —asegurando que el código es libertad de expresión— a cambio de que las empresas que emiten monedas y operan como instituciones financieras acepten una regulación más estricta sobre los rendimientos que ofrecen.
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El escenario más probable tras la reunión con Trump, es el nacimiento de un sistema híbrido, para que los bancos, tras años de resistencia, puedan finalmente recibir luz verde para emitir sus propias stablecoins y actuar como custodios oficiales, mientras que las empresas cripto ganarían la legitimidad federal necesaria para operar sin el acoso constante de reguladores federales.
Como bien señalan los analistas, muchos bancos pequeños o poco innovadores podrían quedar en el camino, absorbidos por la eficiencia del DeFi. Sin embargo, el “trato del siglo” que busca Trump consiste en que nadie pierda del todo, haciendo que los bancos mantengan la estabilidad de sus reservas y las cripto obtengan las llaves de acceso al reino financiero.
Por lo pronto, las acciones de empresas como Circle (emisora de USDC) y de Coinbase han subido casi un 5% tras confirmarse la reunión y en los pasillos de Wall Street se abrieron las apuestas a que la Casa Blanca no se habría molestado en citar a todos el lunes si no tuvieran ya un borrador de acuerdo bastante avanzado bajo la manga.
Además, tras conocerse esta noticia, el mercado cripto registró una subida del 5% o 6%, por lo que si el lunes hay acuerdo, esa subida que vimos hoy podría ser solo el principio de un rally mucho mayor para todo el ecosistema financiero.
La “Ley CLARITY” ya pasó por la Cámara de Representantes en julio pasado. Ahora, con Bitcoin (BTC) consolidado como un activo de reserva y el apoyo explícito del Ejecutivo, el Senado tiene la última palabra.
Si el humo blanco sale de la Casa Blanca el próximo lunes, 2026 será recordado como el año en que el TradFi y el DeFi finalmente dejaron de pelear para empezar a construir juntos un mejor y más avanzado ecosistema financiero.
