En una industria donde la liquidez y el cumplimiento regulatorio suelen correr por carriles separados, Ripple ha decidido unificar ambos mundos y muestra de ello, es que la semana pasada, la firma con sede en San Francisco publicó un reporte estratégico que marca el inicio de una nueva era para su activo más reciente, la stablecoin Ripple USD (RLUSD).
Bajo el título “El futuro multicadena ya está aquí”, la compañía anunció su expansión oficial hacia las redes de Capa 2 (L2) de Ethereum, utilizando una arquitectura tecnológica que promete eliminar uno de los mayores dolores de cabeza del sector, la temida fragmentación de activos.
Para Ripple esto no fue solo una prueba técnica porque ha sido un parteaguas al duopolio que poseen las stablecoins USDC (USDC) de Circle y Tether (USD₮) de Tether Limited en el mercado, lo que demuestra que hoy día se está librando la batalla por el futuro de las finanzas descentralizadas (DeFi) en los predios de las L2.
Concretamente, Ripple ha seleccionado cuidadosamente su campo de batalla, ya que en lugar de limitarse al XRP Ledger (XRPL) o a la red principal de Ethereum, el RLUSD comenzará sus pruebas en cuatro de las redes más prometedoras del ecosistema actual: Optimism, Base, Ink y Unichain.
Para los analistas, la elección no es casual, debido a que la red Optimism actúa como el eje central del Superchain, un ecosistema interconectado donde Base (lanzada por Coinbase) ya domina gran parte del volumen de transacciones minoristas.
Por otro lado, la inclusión de Ink (la red de Kraken) y Unichain (de Uniswap) posiciona a RLUSD como el activo de confianza nativo en plataformas respaldadas por los mayores intercambios y protocolos del mundo.

“Las stablecoins son la puerta de entrada a DeFi y a la adopción institucional”, afirmó Jack McDonald, Vicepresidente Senior de Stablecoins en Ripple. Según el reporte, RLUSD busca ser ese tejido conectivo que permita a los inversores institucionales operar con la eficiencia de una L2 sin sacrificar la seguridad de un activo regulado.
Pero esto no es todo, porque uno de los puntos más técnicos y, a la vez, más cruciales del reporte Ripple, es la alianza con Wormhole y la adopción de su estándar Native Token Transfers (NTT), un marco abierto que permite la creación y transferencia fluida de tokens multicadena al tiempo que mantiene la propiedad y la capacidad de actualización del contrato en todas las cadenas de bloques.
Para entenderlo mejor, hasta ahora, mover una stablecoin de una cadena a otra solía requerir “envolverla” (wrapping), lo que creaba versiones sintéticas del token (como vUSDC o eUSDC), sin embargo, esto fragmenta la liquidez y añade capas de riesgo en caso que el puente sea pirateado, el activo envuelto pierde su valor.
Con el estándar NTT, Ripple mantiene la emisión nativa en cada red, lo que significa que el RLUSD que circula en Base es el mismo activo real, bajo el control directo de los contratos inteligentes de Ripple, que el que circula en el XRPL.
Por lo tanto, no hay bloqueos de fondos en puentes vulnerables; hay una transferencia fluida de valor real, lo que de cara al usuario final y el desarrollador, esto se traduce en una experiencia más simple y, sobre todo, mucho más segura.
Si algo distingue a Ripple en este ciclo es su obsesión por el cumplimiento y el reporte subraya que RLUSD es emitido bajo una Carta de Sociedad Fiduciaria del Departamento de Servicios Financieros de Nueva York (NYDFS, «por sus siglas en inglés»), lo que obliga a la empresa a mantener reservas 1:1 en efectivo y equivalentes de alta liquidez, auditadas mensualmente.
Sin embargo, Ripple ha ido un paso más allá, porque la compañía reveló que ha solicitado formalmente una licencia bancaria fiduciaria federal ante la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC, «por sus siglas en inglés»).
Si se otorga, RLUSD se convertiría en la primera stablecoin con supervisión dual (estatal y federal) en Estados Unidos, un hito que la colocaría por encima de sus competidores en términos de confianza para los grandes bancos y fondos de pensiones.
El reporte también arroja luz sobre cómo esta expansión beneficia a los leales a la moneda nativa de Ripple, el XRP. En colaboración con Hex Trust, se anunció la emisión de wXRP (Wrapped XRP) para estas mismas redes L2.
La estrategia de Ripple pasa también por crear pares de liquidez RLUSD/wXRP en protocolos como Uniswap (en Unichain) o Aerodrome (en Base). Esto permite que el capital que hoy está “estático” en el XRP Ledger pueda fluir hacia el ecosistema de préstamos y rendimientos de Ethereum, permitiendo a los holders de XRP generar ganancias pasivas mientras mantienen su exposición al activo, todo dentro de un entorno regulado y eficiente.
Aunque las pruebas han comenzado este mes de diciembre de 2025, el despliegue comercial masivo está programado para el transcurso de 2026, sujeto a las aprobaciones finales del NYDFS, pero con una capitalización que ya supera los 1.300 millones de dólares antes de su expansión completa, RLUSD está demostrando que hay un apetito voraz por alternativas reguladas.

A nivel internacional, Ripple no se detiene en las fronteras estadounidenses, ya que el reporte menciona que RLUSD ya ha recibido el visto bueno en centros financieros clave como Dubái y Abu Dabi, consolidando una huella global que busca desafiar la hegemonía del dólar digital no regulado.
Ripple busca establecer un nuevo paradigma bajo la interesante premisa que afirma “el aislamiento de las redes ha terminado”, ya que al llevar el RLUSD a las Capas 2 de Ethereum mediante una tecnología de punta como NTT y bajo un paraguas regulatorio sin precedentes, la firma está construyendo la infraestructura necesaria para que el dinero institucional finalmente entre al mundo on-chain de forma masiva.
El 2026 se perfila como el año en que las stablecoins dejarán de ser meras herramientas de trading para convertirse en el pilar de un sistema financiero global, interoperable y, sobre todo, legalmente sólido en casi todo el mundo.

