El consorcio bancario europeo Qivalis ha obtenido la autorización del Banco Central de los Países Bajos para operar como entidad de dinero electrónico. La decisión acerca al mercado una stablecoin vinculada al euro, respaldada por 37 entidades financieras de 15 países, entre ellas siete bancos españoles.
La banca europea ha dado un nuevo paso en su estrategia para desarrollar una infraestructura financiera basada en blockchain y reducir su dependencia de las stablecoins denominadas en dólares.
Qivalis anunció el 14 de octubre de 2026 que De Nederlandsche Bank (DNB), el banco central neerlandés, le ha concedido autorización para operar como entidad de dinero electrónico.
La decisión representa un avance regulatorio para el proyecto, que pretende emitir una moneda estable vinculada al euro y diseñada principalmente para pagos, transferencias y liquidaciones financieras mediante tecnología blockchain.
Sin embargo, conviene introducir una distinción importante: la autorización no significa que la stablecoin ya esté disponible.
La compañía deberá completar los requisitos aplicables del Reglamento europeo sobre los mercados de criptoactivos (MiCA), incluida la publicación de su correspondiente libro blanco.
Según su último comunicado, la emisión está prevista para los próximos meses, aunque todavía no existe una fecha definitiva confirmada.
Una stablecoin europea respaldada por 37 bancos
Qivalis nació en septiembre de 2025 con el objetivo de desarrollar una alternativa europea en el mercado de las monedas estables.
Actualmente, el consorcio reúne a 37 instituciones financieras procedentes de 15 países.
Entre sus participantes figuran entidades como BNP Paribas, ING, UniCredit, Danske Bank, KBC, SEB y Raiffeisen Bank International.
La iniciativa busca construir una infraestructura que permita transferir euros mediante redes blockchain sin depender necesariamente de los sistemas tradicionales de intermediación utilizados en determinadas operaciones internacionales.
Su propuesta contempla una stablecoin respaldada íntegramente por reservas denominadas en euros, con una relación de valor de uno a uno respecto a la moneda europea.
El objetivo es que los tokens puedan utilizarse como instrumento de liquidación dentro de servicios financieros digitales.
A diferencia de las criptomonedas cuyo precio fluctúa libremente, una stablecoin vinculada al euro está diseñada para mantener una equivalencia estable con esa divisa.
No obstante, la estabilidad depende de factores como la calidad de las reservas, la liquidez disponible, el cumplimiento normativo y la capacidad del emisor para atender las solicitudes de reembolso.
España tiene siete bancos dentro del consorcio
Uno de los aspectos más relevantes de Qivalis es la participación de la banca española.
BBVA, CaixaBank, Banco Sabadell, Bankinter, ABANCA, Cecabank y Kutxabank forman parte de la iniciativa.
Con siete entidades, España es uno de los mercados con mayor presencia en el proyecto.
Esta participación refleja el creciente interés de las instituciones financieras españolas por desarrollar servicios relacionados con activos digitales, tokenización y liquidaciones mediante tecnología de registro distribuido.
Para los bancos, una infraestructura compartida podría facilitar la transferencia de liquidez entre entidades y permitir nuevas aplicaciones relacionadas con operaciones internacionales y activos tokenizados.
Sin embargo, pertenecer al consorcio no implica que todos sus miembros vayan a ofrecer inmediatamente la stablecoin a sus clientes.
La disponibilidad comercial dependerá de las decisiones de cada entidad, de las integraciones tecnológicas y de las condiciones regulatorias aplicables.
Qué permite la autorización del banco central neerlandés
La licencia concedida por De Nederlandsche Bank autoriza a Qivalis a operar como entidad de dinero electrónico.
Esta condición es especialmente importante porque MiCA establece requisitos específicos para los emisores de tokens de dinero electrónico, conocidos como EMT.
Dentro de esta categoría se encuentran las stablecoins cuyo valor está referenciado a una única moneda oficial, como el euro.
El marco europeo contempla obligaciones relacionadas con la protección de los titulares, la gestión de los fondos recibidos, la transparencia y el derecho de reembolso.
En particular, los titulares de estos tokens deben poder solicitar su reembolso por su valor nominal, conforme a las condiciones previstas por la normativa.
La autorización obtenida por Qivalis permite avanzar hacia la emisión, pero no sustituye las restantes obligaciones regulatorias.
La propia compañía confirma que actualmente todavía no emite dinero electrónico ni presta servicios de pago al público.
Por tanto, el anuncio debe interpretarse como un hito en el desarrollo del proyecto y no como el inicio efectivo de su comercialización.
Pagos internacionales y activos tokenizados
El modelo comercial previsto por Qivalis se apoya en la distribución a través de entidades financieras y otros participantes autorizados.
Entre ellos se encuentran bancos, plataformas de intercambio de criptoactivos, proveedores de servicios de pago y operadores de infraestructuras de mercado.
Esta estructura permitirá que diferentes intermediarios puedan integrar el token en sus servicios, siempre que cumplan los requisitos correspondientes.
Las aplicaciones previstas van más allá de la compraventa de criptomonedas.
Una stablecoin bancaria denominada en euros podría utilizarse para facilitar pagos corporativos, transferencias transfronterizas y movimientos de liquidez fuera de los horarios tradicionales.
También podría desempeñar un papel en la liquidación de activos tokenizados.
Por ejemplo, cuando un bono o cualquier otro instrumento financiero se representa digitalmente mediante blockchain, resulta útil disponer de un medio de pago compatible con esa infraestructura.
La combinación de ambos elementos puede facilitar procesos automatizados mediante contratos inteligentes.
No obstante, las ventajas potenciales en costes, velocidad y eficiencia deberán comprobarse cuando el sistema comience a operar.
El euro busca ganar presencia en las finanzas blockchain
La iniciativa también responde a una cuestión estratégica.
El mercado internacional de stablecoins está ampliamente dominado por activos vinculados al dólar estadounidense.
Esta situación supone un desafío para las instituciones europeas que desean desarrollar servicios financieros digitales utilizando su propia moneda.
Qivalis pretende contribuir a reducir esa dependencia mediante una infraestructura denominada en euros y sometida a supervisión europea.
Su consejero delegado, Jan-Oliver Sell, ha situado la autonomía financiera europea entre las principales motivaciones del proyecto.
La cuestión no consiste únicamente en crear una nueva moneda estable, sino en determinar qué infraestructuras permitirán mover y liquidar valor en los mercados digitales durante los próximos años.
En ese escenario, las stablecoins privadas reguladas convivirán con otras iniciativas de modernización financiera, incluidos los depósitos tokenizados y los proyectos de liquidación impulsados por los bancos centrales.
Son soluciones con características jurídicas y operativas diferentes, aunque todas forman parte de la transformación tecnológica del sistema financiero.
El siguiente paso será demostrar su utilidad comercial
Con la autorización neerlandesa, Qivalis supera uno de los principales obstáculos regulatorios de su hoja de ruta.
Ahora deberá completar los requisitos pendientes y concretar las condiciones de emisión y distribución de su stablecoin.
La participación de 37 bancos proporciona al proyecto una importante red potencial de usuarios institucionales, pero no garantiza por sí sola su adopción.
El verdadero desafío será conseguir que las entidades financieras y las empresas encuentren ventajas operativas suficientes para utilizar esta infraestructura.
También resultará determinante su capacidad para integrarse con los sistemas bancarios existentes y con las diferentes plataformas blockchain.
La autorización de Qivalis confirma que la banca europea está pasando de explorar las stablecoins a preparar su utilización dentro de infraestructuras financieras reguladas.
El próximo hito será comprobar cuándo comienza la emisión efectiva y qué aplicaciones llegan primero al mercado.

