Este martes, en un reporte de la Agencia Telegráfica Comercial de la Unión (BelCTA) de propiedad estatal, se informa que el presidente de Bielorrusia, Aleksandr Lukashenko, ha delineado una ambiciosa hoja de ruta para su sistema financiero, que podría redefinir el futuro económico del país en medio de las sanciones occidentales.
Lejos de ser un simple plan de ajuste, el discurso del mandatario a los líderes del Banco Nacional y los bancos comerciales revela una apuesta audaz por la digitalización y las criptomonedas para mitigar el impacto de las sanciones de Occidente.
Tras reconocer que el país ha resistido un “golpe directo” al sistema bancario, Lukashenko ha dejado claro que la supervivencia de la economía bielorrusa depende de su capacidad para innovar. La “batalla por la soberanía” en el mundo moderno, según él, se libra también en el ámbito financiero.
El punto más destacado de su discurso es la adopción de mecanismos alternativos de transacción eficientes para el comercio exterior. En esta lista de opciones, junto a la cesión de deuda y el efectivo, Lukashenko incluyó explícitamente las transacciones en criptomonedas.
Esta mención no es solo teórica; el presidente proporcionó cifras concretas: el volumen de pagos externos a través de plataformas de intercambio de criptomonedas ya alcanzó los 1.700 millones de dólares en los primeros siete meses del año, con una proyección de 3.000 millones de dólares para fin de año.
Este pragmatismo se basa en la necesidad de sortear el sistema financiero global, que ha bloqueado las transacciones del país. Es por ello, que el uso de activos digitales permite a las empresas bielorrusas y a sus socios comerciales, especialmente en países que no aplican sanciones, realizar pagos de forma descentralizada y sin intermediarios bancarios, que son los principales puntos de control y censura de las sanciones.

Prácticamente, Lukashenko pareciera estar buscando implantar un sistema al mejor estilo ruso, de apertura total hacia los activos digitales para sortear las sanciones occidentales y la desconexión de su sistema financiero de la red interbancaria de pagos globales, Swift.
La estrategia rusa con los activos digitales, fue abordada por Ian Andrews, CMO de Chainalysis en el “Episodio 130 del Podcast Public Key: Explorando el papel de Rusia en las criptomonedas”, realizado por la empresa de análisis blockchain Chainalysis, donde Valerie Kennedy, Directora de Soluciones de Inteligencia Internacional de Chainalysis y Andrew Fierman, Jefe de Inteligencia de Seguridad Nacional de Chainalysis, desmitificaron cómo Rusia utiliza realmente las criptomonedas.
Fierman, explicó en su intervención en Public Key, que en Rusia habían “entrado en juego dos puntos legislativos realmente importantes en Rusia”, como lo son la promulgación de una ley para facilitar los pagos transfronterizos de las empresas de ese país y la regulación de la minería de activos digitales, recordando que la posición de ese país sobre las criptomonedas, había “fluctuado bastante en los últimos años…”.
Según Fierman: “Ambas leyes facilitan la supervisión y el control del Banco Central de Rusia para generalizar el uso de criptomonedas, tanto para obtener beneficios dentro de Rusia como para facilitar los pagos transfronterizos. Esto se debe en gran medida a las numerosas sanciones que se han estado aplicando. Es decir, estamos hablando de sanciones masivas y generalizadas dentro de Rusia”.
A la luz de los resultados, la economía rusa ha logrado sobrevivir a las sanciones occidentales por más que estas se han endurecido progresivamente. Esta resiliencia rusa, apoyada en las criptomonedas es lo que pareciera que el presidente bielorruso busca impulsar en su país.
Pero la estrategia va mucho más allá de las criptomonedas. Lukashenko también ha propuesto la expansión del uso de tokens digitales, a los que considera un área clave para el desarrollo económico.
Para él, los tokens ayudarán a minimizar la presencia de intermediarios y a automatizar transacciones mediante contratos inteligentes, lo que podría hacer el sistema financiero más ágil y menos vulnerable.
Además, el presidente instó a los bancos a acelerar la adopción de tecnologías de vanguardia como la inteligencia artificial (IA) y las tecnologías biométricas, cuyas innovaciones buscan no solo aumentar la eficiencia, sino también reducir la dependencia de proveedores de servicios externos, fortaleciendo la autosuficiencia tecnológica de Bielorrusia.
El giro digital bielorruso es parte de una estrategia más amplia de desdolarización de su economía, que busca reducir su dependencia del dólar estadounidense, que según los datos que citó, el rublo bielorruso ha aumentado su participación en la oferta monetaria, y la confianza de la población en la moneda local está creciendo, un factor clave para el éxito a largo plazo de este cambio.
Sin embargo, Lukashenko es consciente de que una digitalización acelerada trae consigo riesgos, por lo que, enfatizó la necesidad de una regulación eficaz para el mercado de activos digitales y una mayor atención a la ciberseguridad para proteger a los usuarios del fraude.

Ordenó a los bancos desarrollar herramientas de seguridad locales y aumentar la concienciación pública sobre las ciberamenazas. En definitiva, se puede decir que la estrategia de Bielorrusia, liderada por Lukashenko, se puede interpretar como una respuesta de “innovar o morir”.
Ante las restricciones que han aislado al país de los sistemas financieros tradicionales, el gobierno ha optado por abrazar las tecnologías financieras emergentes, con la finalidad de, no solo buscar eludir las sanciones, sino también modernizar su economía y posicionarse en la vanguardia de las finanzas digitales, en lo que parece ser una continuación de la receta rusa anti sanciones.
Este enfoque sugiere que Bielorrusia está dispuesta a construir su propio sistema financiero del futuro, que podría operar paralelamente a los sistemas tradicionales. El éxito de esta iniciativa dependerá de su capacidad para gestionar la volatilidad de las criptomonedas, la complejidad de la tecnología y la necesidad de una regulación efectiva.

