La criptomoneda cerró un julio marcado por las ventas de Strategy, las turbulencias tecnológicas y la intervención sobre el yen sin abandonar su principal rango de cotización. Crypto Finance apunta a los ETF y al creciente interés de bancos e instituciones como factores de estabilidad.
Bitcoin atravesó julio sometido a importantes presiones sin que ninguna de ellas consiguiera provocar una ruptura definitiva de su rango de cotización. Las ventas de BTC por parte de Strategy, las turbulencias en las acciones tecnológicas, las tensiones geopolíticas y un escenario macroeconómico todavía restrictivo pusieron a prueba la resistencia del principal activo digital.
Pese a ello, Bitcoin terminó julio aproximadamente un 5 % por encima del nivel con el que comenzó el mes y permaneció durante buena parte del periodo entre los 62.000 y 65.000 dólares.
Para Crypto Finance, compañía perteneciente a Deutsche Börse Group, este comportamiento muestra un mercado cada vez más condicionado por la participación de inversores institucionales y menos dependiente exclusivamente de los movimientos especulativos a corto plazo.
Los ETF ayudan a contener la presión vendedora
Uno de los principales factores detrás de esta estabilidad ha sido la demanda procedente de los productos de inversión institucional.
Aunque los flujos hacia los ETF de Bitcoin se volvieron más volátiles durante las últimas jornadas de julio, la demanda permitió absorber parte de la presión vendedora en un momento especialmente complejo para los activos de riesgo.
La tendencia continúa en agosto. Los ETF spot de Bitcoin y Ethereum en Estados Unidos han registrado alrededor de 1.100 millones de dólares en entradas netas durante la última semana, mientras Bitcoin continúa moviéndose alrededor de los 65.000 dólares.
Esta evolución resulta especialmente significativa porque coincide con un cambio importante en otro de los grandes protagonistas institucionales del mercado.
Strategy deja de ser un comprador permanente
Strategy, la compañía vinculada a Michael Saylor y convertida durante los últimos años en el mayor tenedor corporativo de Bitcoin, sorprendió al mercado al comenzar a vender parte de sus reservas.
Entre finales de junio y los primeros días de julio, la empresa vendió 3.588 BTC por aproximadamente 216 millones de dólares. La operación estuvo relacionada con su estrategia para reforzar las reservas de efectivo y hacer frente a las obligaciones vinculadas a sus acciones preferentes.
El movimiento supuso un cambio importante respecto a la estrategia histórica de acumulación de Bitcoin de la compañía y generó dudas sobre el posible impacto que nuevas ventas podrían tener sobre el mercado.
Sin embargo, hasta ahora Bitcoin ha conseguido absorber esa presión sin sufrir una corrección proporcional.
Para Mike Schwitalla, Chief Commercial Officer de Crypto Finance, este comportamiento ofrece una señal sobre la evolución del perfil de los inversores.
«Que Bitcoin haya operado a través de una venta de Strategy, una caída de las acciones tecnológicas y una intervención cambiaria coordinada sin registrar una baja equivalente dice mucho sobre hacia dónde se dirigen los flujos institucionales».
Los bancos empiezan a mirar Bitcoin de otra manera
Más allá de la evolución del precio, Crypto Finance identifica otra tendencia que podría resultar todavía más relevante a largo plazo.
Los bancos de Latinoamérica y la Península Ibérica están desarrollando progresivamente capacidades para ofrecer exposición a activos digitales directamente a sus clientes, en lugar de considerar las criptomonedas como una actividad que debe mantenerse fuera de su negocio.
El cambio está aumentando la demanda de infraestructuras de custodia, brokerage y liquidación capaces de cumplir estándares similares a los utilizados en los servicios financieros tradicionales.
La transformación supone un nuevo paso en la institucionalización de Bitcoin. La entrada de bancos, gestores de activos y proveedores regulados permite construir una infraestructura que facilita mantener posiciones durante periodos de volatilidad sin necesidad de reaccionar ante cada movimiento del mercado.
«Los inversores que construyeron su exposición a través de acuerdos adecuados de custodia, brokerage y liquidación son los que están en condiciones de sostener su posición durante un mes como este, sin tener que reaccionar ante cada titular», explica Schwitalla.
La regulación estadounidense vuelve a escena
El desarrollo regulatorio también continuará condicionando al mercado durante los próximos meses.
La CLARITY Act, destinada a establecer un marco federal más definido para los activos digitales en Estados Unidos y clarificar las competencias regulatorias sobre diferentes tipos de tokens, continúa avanzando en el Senado.
Sin embargo, el calendario se ha retrasado. El Senado estadounidense ha pospuesto hasta septiembre el siguiente paso decisivo sobre la propuesta, manteniendo abierta la incertidumbre sobre su aprobación definitiva durante 2026.
Para el mercado cripto, cualquier avance que aporte mayor seguridad jurídica podría convertirse en un nuevo catalizador para la entrada de capital institucional.
Inflación, tipos de interés y ETF marcarán agosto
El comportamiento de Bitcoin durante agosto dependerá también de factores que van mucho más allá del propio ecosistema cripto.
Los datos de inflación y empleo de Estados Unidos, la evolución de los rendimientos de los bonos del Tesoro y las expectativas sobre las próximas decisiones de la Reserva Federal seguirán condicionando el apetito por los activos de riesgo.
También habrá que vigilar al yen después de la intervención coordinada de Estados Unidos y Japón para sostener la moneda japonesa. Los movimientos bruscos del USD/JPY pueden afectar a las operaciones de carry trade y trasladar volatilidad hacia acciones, bonos y criptomonedas.
En este escenario, Crypto Finance considera que los flujos de los ETF y los avances regulatorios continuarán siendo dos de los principales indicadores para Bitcoin.
La compañía espera que, en ausencia de nuevas entradas institucionales de gran magnitud o de catalizadores regulatorios relevantes, Bitcoin pueda continuar moviéndose alrededor del rango de 62.000 a 65.000 dólares.
Después de un julio especialmente turbulento, esa aparente falta de movimiento puede esconder una transformación más profunda.
Bitcoin no ha conseguido iniciar todavía una recuperación clara, pero tampoco ha cedido ante varios episodios que tradicionalmente habrían provocado una presión considerable sobre el mercado. Si la demanda institucional continúa absorbiendo las ventas, la estabilidad alrededor de los niveles actuales podría convertirse en una de las señales más relevantes para determinar el rumbo de Bitcoin durante la segunda mitad de 2026.

