El retorno silencioso de Zuckerberg con Meta convirtiendo a Colombia y Filipinas en su Cripto Lab

El retorno silencioso de Zuckerberg con Meta convirtiendo a Colombia y Filipinas en su Cripto Lab

Cuatro años después del estrepitoso colapso de Libra (luego rebautizada como Diem), el gigante de las redes sociales, Meta Platforms, ha decidido volver al ruedo de los activos digitales, pero esta vez, Mark Zuckerberg no ha llegado con la fanfarria de querer reinventar el sistema monetario global desde sus oficinas en Menlo Park, sino que ha sido más modesto.

De hecho, Meta para este regreso al mundo cripto ha hecho esta entrada casi en silencio, pero de forma pragmática y eligiendo dos puntos estratégicos en el mapa: Colombia y Filipinas, países que ahora pasarán a convertirse en su laboratorio de pagos con stablecoins.

Y es que, desde finales de abril de 2026, Meta ha comenzado a liquidar pagos en la stablecoin USDC a un grupo selecto de creadores de contenido en estas naciones, lo que representa un cambio de paradigma en cómo las Big Tech interactúan con la Gig Economy y el sistema financiero tradicional.

La gran diferencia entre el fallido proyecto Libra y esta nueva iniciativa radica en la humildad técnica, porque si bien en 2019, Meta intentó crear su propia moneda, su propia blockchain y su propia asociación de gobernanza, despertando las alarmas de los bancos centrales del G7 y los políticos a nivel global, en 2026, más bien la estrategia es la invisibilidad.

 


Meta ya no emite el activo sino que usa USDC (USDC), una stablecoin anclada al dólar y emitida por Circle que ya goza de confianza institucional. Tampoco ha construido una red cerrada sino que ahora permite que los pagos fluyan a través de las redes de Polygon y Solana, conocidas por su velocidad y costos de transacción que apenas rozan los centavos de dólar.

Para los que no dominan el término, la Gig Economy (economía de pequeños trabajos o bajo demanda) es un modelo laboral basado en trabajos temporales, esporádicos o por proyectos (gigs), en lugar de empleos tradicionales a tiempo completo.

Este sector se caracteriza por el uso de plataformas digitales (como Uber, DoorDash, Glovo, Rappi, TaskRabbit, pero también el uso de redes sociales, como TikTok, X, YouTube, Discord o las redes Instagram y Facebook que pertenecen a Meta) para conectar trabajadores independientes con clientes o para conectar creadores con sus seguidores.

Para gestionar la complejidad regulatoria y fiscal, Meta se ha aliado con Stripe, la empresa de servicios financieros programables, ya que según los documentos de ayuda oficial de la plataforma, es Stripe quien maneja la liquidación y los informes impositivos, permitiendo que Meta se desentienda de la custodia de los fondos.

Es por ello, que el servicio de pagos con stablecoins de Meta con colaboración de Stripe es considerado, en esencia, una “tubería” digital donde el gigante de Menlo Park pone el contenido y las redes cripto ponen el dinero.

Además, Stripe ya ha venido colaborando con Meta en Estados Unidos, para permitir a los compradores adquirir productos de empresas como Fanatics y Quince con un solo clic, ya sea desde el sitio web de la empresa o dentro de la aplicación tras hacer clic en un anuncio.

Aunque alguno se pregunte ¿Por qué Filipinas? Obviamente, para entender esta elección, hay que comprender que en este archipiélago asiático, Facebook no es una aplicación; es el Internet mismo.

Con casi el 74% de la población conectada a la plataforma, Filipinas se ha convertido en el centro neurálgico de la Gig Economy global, haciendo que la población joven filipina haya pasado de los Call Centers tradicionales a tareas mucho más complejas: el entrenamiento de modelos de Inteligencia Artificial y el etiquetado de datos.

 


Esta fuerza laboral tecnificada ya está bancarizada digitalmente a través de billeteras como Phantom o MetaMask, y está familiarizada con el ecosistema de Solana gracias a la fiebre de los juegos play-to-earn (play2earn) de años anteriores.

Por lo que para un creador en Manila, recibir USDC directamente en su wallet evita las mediaciones de bancos locales que suelen imponer comisiones leoninas. Aunque Meta advierte en su centro de ayuda que no ofrece servicios de conversión a moneda local, el ecosistema filipino es tan maduro que el salto de USDC a Pesos Filipinos (PHP) a través de rampas locales es una operación de rutina para millones de personas.

Ahora bien, si Filipinas representa la madurez de la economía digital, Colombia es el campo de pruebas para América Latina porque si bien el nivel de alfabetización cripto no es tan masivo como en el país asiático, Colombia presenta una de las mayores tasas de adopción de stablecoins en la región, impulsada por la búsqueda de refugio contra la inflación y la creciente comunidad de trabajadores remotos que prestan servicios al exterior.

Al incluir a Colombia en este despliegue inicial, Meta busca medir la fricción en la “última milla” buscando conocer: ¿Qué tan fácil le resulta a un creador en Bogotá convertir sus USDC en Pesos Colombianos para pagar sus gastos diarios? Si Meta logra que el proceso sea fluido en Colombia, el camino estará despejado para el resto de la región, desde México hasta Argentina.

Meta no está sola en esta carrera. El mismo reporte de finales de abril destaca que el mercado de las stablecoins está viviendo su momento de mayor ebullición. Por ello, Lightspark, liderada por David Marcus (precisamente el exlíder de Libra en Meta), ha lanzado Grid, una arquitectura que conecta la red Lightning de Bitcoin con 175 millones de comercios Visa.

En medio de este furor y crecimiento de uso de las stablecoin, así como de la consolidación de la infraestructura de pagos globales, también destacan actores como PayPal que ha consolidado su moneda estable PayPalUSD (PYUSD), logrando que Solana sea su red predeterminada para el flujo de pagos, buscando una integración vertical donde el usuario nunca tenga que salir de su App.

No obstante, a diferencia de PayPal, que apuesta por un jardín vallado, Meta ha optado por la interoperabilidad, ya que al permitir que los creadores vinculen wallets externas como Coinbase Wallet, Dapper o Rainbow, la empresa de Zuckerberg está aceptando que el futuro del dinero no es propiedad de una sola empresa, sino de protocolos abiertos.

Para el cierre de 2026, el objetivo de Meta es expandir este programa a más de 160 países. Si la integración de WhatsApp se concreta, Zuckerberg podría estar sentado sobre el canal de distribución de dólares digitales más grande del mundo considerando el volumen de usuarios y creadores de sus redes Facebook e Instagram.

De allí que, lo que estamos presenciando en Colombia y Filipinas no es solo un nuevo método de pago, sino que además, es la normalización de las stablecoins como la moneda oficial para los pagos en Internet.

En opinión de algunos analistas, parece que Meta ha entendido que para ganar la guerra del dinero digital, no necesitaba ser el emisor del activo, sino la interfaz donde la gente crea, consume y, ahora, cobra.

Sin embargo, no hay garantías que Zuckerberg vuelva en el futuro próximo a la carga con su propia stablecoin donde, porque si bien la lección de Libra fue aprendida, el mercado cripto global es tan grande y profundamente rico que alguien como Zuckerberg siempre podría intentar acceder a él nuevamente.

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