El dilema de Shiba Inu pasa por la redención tecnológica y la cruda realidad del mercado

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El dilema de Shiba Inu pasa por la redención tecnológica y la cruda realidad del mercado

El enorme ecosistema de Shiba Inu (SHIB), la que fuera en su día la “memecoin” que le pudo plantar cara a Dogecoin (DOGE), se encuentra hoy en una encrucijada histórica que definirá su supervivencia a largo plazo.

Mientras el equipo de desarrollo liderado por Kaal Dhairya intenta orquestar una de las maniobras de recuperación financiera más sofisticadas en la historia de las finanzas descentralizadas (DeFi) apoyándose en una tokenización de deuda, las métricas de red y el sentimiento del mercado retail están enviando señales de alerta que han teñido de rojo las gráficas de precios a pocos días de cerrar el año.

Cómo se recordará, el pasado mes de septiembre de 2025 quedó marcado en el calendario de la “ShibArmy” como un momento de crisis profunda, ya que una vulnerabilidad en el puente (bridge) de Shibarium permitió un drenaje de activos que dejó a miles de usuarios en un limbo financiero.

 

El puente de Shibarium sufrió un ataque sofisticado de tipo flash loan (préstamo rápido), que permitió al atacane drenar aproximadamente 2.4 a 3 millones de dólares en tokens (principalmente ETH y SHIB). La causa no fue un fallo en el código de la blockchain, sino un compromiso de las llaves de los validadores.

El atacante logró tomar control de la mayoría para firmar transacciones maliciosas que drenaron la liquidez en ese momento. El equipo de Dhairya pausó la red temporalmente para contener el daño y confirmaron que han migrado más de 100 contratos críticos a custodia en hardware y han reforzado la descentralización para que este tipo de ciberataque no vuelva a ocurrir.

No obstante, este lunes el equipo detrás de este ecosistema ha dado una respuesta oficial a los afectados, con el lanzamiento de “Shib Owes You” (SOU). Un plan que no es simplemente una promesa de reembolso; es un marco de reestructuración que utiliza la tecnología de los tokens no fungibles (NFT) para transformar una deuda en un activo negociable.

Bajo este sistema, las víctimas del ciberataque recibirán NFTs dinámicos en la red de Ethereum o NFTs de Reclamación (Debt-Claims), que actúan como registros inmutables y criptográficos de la cantidad principal adeudada tras el ciberataque al puente de Shiba Inu, los cuales se actualizan a medida que se va pagando la deuda.

El dilema de Shiba Inu pasa por la redención tecnológica y la cruda realidad del mercado

La genialidad —y el riesgo— de este enfoque radica en la liquidez secundaria, ya que al convertir la reclamación de deuda en un token, el usuario afectado no está obligado a esperar años a que el ecosistema recupere los fondos robados.

En su lugar, puede acudir a mercados secundarios para vender su NFT a inversores que buscan comprar “deuda con descuento”, obteniendo así liquidez inmediata. Es, en esencia, la creación de un mercado de bonos de deuda privada dentro de una blockchain de memes, o lo que es lo mismo decir, la tokenización de la deuda, como lo explicaron en su Podcast.

Para respaldar este valor, Dhairya ha anunciado un régimen de austeridad operativa y para ello, aquellos proyectos que no generan ingresos serán “atardecidos” (clausurados), y el 100% de los ingresos de las plataformas activas de Shiba Inu se desviará directamente al fondo de restitución.

Algunos analistas han dicho que este plan, muestra una madurez corporativa que busca limpiar la reputación del proyecto, alejándolo de la etiqueta de “estafa” que suele perseguir a los protocolos que han recibido ciberataques.

Y por si fuera poco, hace apenas unos días atrás, la comunidad de Shiba Inu emitió una alerta urgente debido a una vulnerabilidad en la extensión de navegador de Trust Wallet (v2.68), que afirmaba que aquellos usuarios que usan esa versión específica, corrían peligro de que sus fondos fueran robados.

Por lo que, los desarrolladores recomendaron actualizar inmediatamente a la v2.69 y evitar interactuar con enlaces de “compensación” que circulan en Telegram o Discord, ya que son estafas (phishing) intentando aprovecharse del miedo por el ciberataque de septiembre.

Sin embargo, el problema es que los inversores minoristas están pendientes de otra métrica que por ahora es más relevante, la Caída de la Tasa de Quema, ya que a pesar de la ambición del plan SOU, la realidad del mercado diario cuenta una historia diferente.

Según datos de Shibburn, la tasa de quema de SHIB —el mecanismo por el cual se destruyen tokens para reducir el suministro y crear presión deflacionaria— ha sufrido un desplome vertical, lo que por ahora está generando debates en las redes y foros de la comunidad.

En las últimas 24 horas, la cantidad de tokens enviados a la “billetera muerta” han mostrado un pequeño aumento, pero la tasa ha caído de forma significativa, rompiendo una tendencia alcista que se había mantenido durante la última semana de diciembre.

Esta métrica es vital para Shiba Inu por una razón psicológica, con un suministro que todavía ronda los 589 billones de tokens, la quema es el único faro de esperanza para aquellos que sueñan con que el precio alcance algún día el céntimo de dólar y ni hablar de aquellos que sueñan que su cotización llegue a 1 dólar.

El dilema de Shiba Inu pasa por la redención tecnológica y la cruda realidad del mercado

Cuando la tasa de quema se desploma, el mercado lo interpreta como una falta de actividad en la red Shibarium y dado que una parte de las quemas está ligada a las tarifas de transacción, un menor volumen de uso se traduce automáticamente en menos tokens destruidos.

Esta desconexión entre las promesas de futuro (SOU) y la utilidad presente ha provocado que la cotización de SHIB ceda posiciones, retrocediendo hacia la zona de soporte de los $0.0000072 – $0.0000073.

La reacción del precio no se ha hecho esperar, porque tras un breve repunte impulsado por el anuncio del plan de deuda, la caída en la tasa de quema ha actuado como un ancla, lo que está demostrando que los inversores parecen estar evaluando la situación con cautela.

De allí que la pregunta que ronda en las redes: ¿es el plan SOU una solución real o simplemente una forma de diluir la responsabilidad del equipo? Por ahora no se sabe, pero el giro en la cotización ha reabierto el debate sobre si SHIB podrá cerrar el 2025 con una nota positiva.

Al desplomarse la quema, se evapora la narrativa de la “escasez inducida”, dejando al token a merced de la volatilidad del Bitcoin y del apetito por el riesgo de fin de año. Si la comunidad no logra reactivar el volumen de transacciones en Shibarium, el soporte actual podría romperse, llevando al activo a niveles de precio no vistos desde antes del mercado alcista de mediados de año.

Por el momento, Shiba Inu pareciera estar operando a dos velocidades. Por un lado, tenemos a un equipo de desarrollo que está actuando con la seriedad de una entidad financiera en quiebra, creando instrumentos de deuda tokenizada (SOU) para salvar su integridad, lo cual es digno de aplaudir.

Pero por otro lado, tenemos un ecosistema cuya actividad orgánica parece estar enfriándose peligrosamente, como demuestra el desplome de la tasa de quema, lo que sin duda lanza una advertencia al usuario común, que podría traducirse en: “el plan de compensación es una luz al final del túnel, pero el camino hasta allí está lleno de riesgos”.

Mientras la plataforma oficial de SOU termina sus auditorías con la firma Hexens, el mercado seguirá vigilando de cerca la tasa de quema, porque al final del día, el ecosistema Shiba Inu debe demostrar que es más que un sistema para gestionar sus propios errores; debe demostrar que su red todavía tiene la utilidad necesaria para quemar su pasado y asegurar su futuro.

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