Desde que surgió el mercado de las criptomonedas, fue visto como un territorio sin ley, al mejor estilo de las historias de “El Salvaje Oeste”, ya que no existían regulaciones específicas para estos activos digitales. Debido a esta carencia, la creciente industria de los activos digitales por años estuvo operando bajo una premisa de “pedir perdón antes que permiso”.
Sin embargo, en el informe “Global Crypto Policy Review & Outlook 2025/26” publicado a inicios de este mes por TRM Labs, se confirma que esa Era ha terminado, ya que estamos presenciando a las puertas de 2026, la construcción de los cimientos legales que permitirán que el capital institucional fluya sin el miedo al riesgo regulatorio.
De acuerdo con TRM Labs, uno de los datos más reveladores es que el 70% de las 30 jurisdicciones clave analizadas (que representan el 70% de la exposición global a cripto) ya han implementado o avanzado significativamente en marcos para stablecoins.
Para los mercados, esto es el equivalente a pavimentar una carretera por la que fluirán los pagos con estos activos digitales estables, en vista que las stablecoins ya no son vistas como un experimento exótico, sino como una parte dominante de la infraestructura de pagos del siglo XXI.
La claridad en leyes como la Ley GENIUS en Estados Unidos o la consolidación de MiCA en Europa ha transformado a estos activos en el “puente” oficial entre la banca tradicional y el ecosistema blockchain.
El reporte de TRM Labs también destaca un cambio de comportamiento radical en 2025 que dictará el ritmo de 2026, ya que el 80% de los bancos y entidades financieras tradicionales en los países líderes ya han lanzado iniciativas de activos digitales. Ya no se trata solo de que un banco permita comprar Bitcoin o que ofrezca custodia de activos.

Estamos hablando de cambios que pasan por la Tokenización de Activos del Mundo Real (RWA, «por sus siglas en inglés»), que permite acceso a los fondos monetarios y bonos del tesoro que están viviendo en la cadena de bloques. También de Custodia regulada, con gigantes como BitGo o BlackRock operando bajo licencias federales unificadas.
Del mismo modo, hablamos de Seguridad como ventaja competitiva, ya que el informe subraya que los VASPs (Proveedores de Servicios de Activos Virtuales), muestran tasas de criminalidad drásticamente inferiores, lo que está “limpiando” la reputación del sector ante los ojos de los grandes gestores de patrimonio.
Si 2024 fue el año de los ETFs y 2025 el año de la legislación, TRM Labs proyecta que 2026 será el año de la “velocidad”, con las reglas de juego escritas, en el cual la industria pasará de la fase de obtención de licencias a la fase de supervisión activa y ejecución masiva.
En regiones como América Latina, el informe resalta a Brasil y Argentina como laboratorios de innovación, donde la necesidad económica está impulsando marcos legales que el resto del mundo observa con atención.
Además, TRM Labs señala en su informe que en Brasil, las stablecoins representan cerca del 90% de las transacciones cripto, lo que demuestra que en la región, las criptomonedas ya no son un simple “añadido” tecnológico capaz de mover remesas de los inmigrantes a muy bajo costo; sino que se han convertido en la infraestructura central para resolver problemas estructurales de ineficiencia bancaria que genera la desbancarización.
Si bien el informe de TRM Labs destaca un avance global en materia de criptomonedas y regulaciones, en América Latina la lectura es distinta, porque la regulación no solo está trayendo “orden”, sino que está legitimando a las Fintech como los nuevos rieles financieros de la región.
De hecho, se espera un fuerte impacto en el sector de las Fintech para el próximo año, porque la claridad legal significa que ya no necesitan “esconder” el uso de dólares digitales “como Tether (USD₮) o USDC (USDC)”.
Esto anticipa que en 2026, se verá una integración masiva de estas monedas en las billeteras digitales tradicionales para combatir la inflación, permitiendo a los usuarios ahorrar en activos estables de forma legal y transparente.
Igualmente, el reporte menciona que el 2025 fue el año en que los fondos de tesorería tokenizados superaron los 8.000 millones de dólares, llevando la Democratización del Capital a la industria Fintech en LATAM.
De hecho, las Fintech latinoamericanas están utilizando esta claridad regulatoria para permitir que un pequeño inversor en Colombia o México compre “fracciones” de bonos del tesoro estadounidense o bienes raíces en Europa a través de blockchain.

Por lo que para 2026, se espera que la regulación permita que incluso las PYMES locales en los países latinoamericanos emitan deuda tokenizada, reduciendo los costos de financiamiento que hoy son prohibitivos en la banca tradicional.
Pero esto no ha sido casualidad, ya que TRM Labs observa cómo el modelo europeo (MiCA) está influyendo en los reguladores de México, Chile y Colombia, que ahora también están emitiendo Licencias unificadas. Esto permite a las Fintech pasar de ser simples “Apps de intercambio” a VASPs completos, totalmente regulados con licencias bancarias o cuasi-bancarias.
Todo esto centrado en Cumplimiento (Compliance) como activo principal de estos VASP que nacieron del mundo Fintech, y dado que según TRM Labs, estas entidades reguladas tienen niveles de criminalidad drásticamente menores, esto permitirá que en 2026 las Fintech de LatAm logren alianzas con bancos globales que antes les cerraban las puertas por miedo al “riesgo cripto”.
Sin embargo, un detalle interesante del informe es el caso de Brasil, que decidió separar su proyecto de Moneda digital de Banco Central (CBDC), denominada Drex – Digital Brazilian Real de la tecnología blockchain pública, porque “Drex se centrará ahora en una solución de conciliación de gravámenes a corto plazo”. Aunque en paralelo “seguirá perfeccionando la tecnología blockchain para su uso futuro”.
Esto deja un espacio vacío que las Fintech privadas están llenando, porque mientras los gobiernos se mueven con cautela, las Fintech están creando redes de interoperabilidad rápidas que conectan los sistemas de pago instantáneo (como Pix en Brasil o Transferencias 3.0 en Argentina) con el mundo cripto.
En el informe de TRM Labs, en su tendencia en el ámbito Fintech en Latinoamérica, se prevé que la claridad regulatoria en las stablecoins que seguirán siendo el activo principal que impulsará las remesas transfronterizas en la región.
A su vez esto, también atraerá a la Adopción Institucional en Latinoamérica, haciendo que los fondos de pensiones locales empiecen a buscar exposición a las criptomonedas a través de custodios Fintech locales.
Mientras tanto, en otras regiones como en Asia, los Hub criptográficos como Hong Kong y Singapur se posicionan como las capitales de la tokenización institucional. Ante este escenario, se plantea un cambio radical para 2026, porque el riesgo ya no es entrar en cripto, sino quedarse fuera de una infraestructura que ya cuenta con el visto bueno de los reguladores más estrictos del planeta.
Es por ello que la adopción institucional ya no es una predicción de futuro; es un proceso administrativo en marcha y que difícilmente se podrá detener. TRM Labs prevé que para finales de 2026, la distinción entre una “Fintech” y una “Cripto-Fintech” habrá desaparecido.
El informe de TRM Labs sugiere que la regulación ha dejado de ser un obstáculo para convertirse en el catalizador de confianza que la región necesitaba para su siguiente fase de crecimiento.

