Mientras el resto del mundo financiero parece haber sucumbido finalmente a la eficiencia de los activos digitales, en especial a las stablecoins, el Reserve Bank of India (RBI) ha decidido cerrar el año 2025 construyendo un muro reglamentario.
En su Informe de Estabilidad Financiera (FSR), publicado en 31 de diciembre, el banco central de la nación más poblada del mundo no solo ha expresado escepticismo, sino que ha planteado un rechazo estructural y frontal contra las stablecoins privadas, justo cuando estas han alcanzado una capitalización de mercado histórica de más de 310.000 millones de dólares.
La postura de India se basa en el principio de soberanía monetaria que pone en jaque la narrativa de la “inevitable adopción global” de las criptomonedas vinculadas a divisas fiduciarias, por lo que ahora las stablecoins están al frente de una paradoja en ese país.
Este nuevo informe del RBI llega en un momento, en que de acuerdo a los datos on-chain analizados durante el último trimestre de 2025, el uso de stablecoins para transferencias transfronterizas había crecido un 45% interanual en economías emergentes.
Para muchas empresas y ciudadanos en África, América Latina y el Sudeste Asiático, las stablecoins como Tether (USD₮) o USDC (USDC) se han convertido en la infraestructura de facto para evitar la lentitud de los bancos tradicionales en los pagos transfronterizos y las remesas familiares.
A pesar de ello, las autoridades del RBI consideran que esta “utilidad” es precisamente el caballo de Troya que podría destruir “la estabilidad económica de la India”, por lo que el informe, de tono inusualmente severo, argumenta que la adopción masiva de stablecoins emitidas por empresas privadas —muchas de ellas fuera de la jurisdicción nacional— representa una amenaza existencial para el control de la política monetaria.

El principal temor de los reguladores indios es lo que los economistas llaman “sustitución de moneda”, en un país que mantiene controles estrictos sobre la salida de capitales, que contrasta con la facilidad con la que una stablecoin vinculada al dólar puede ser transferida, representando una pesadilla para el equilibrio de la rupia.
“Si permitimos que el comercio y el ahorro se desplacen hacia activos privados denominados en moneda extranjera, el Banco Central pierde su herramienta más poderosa: el control de la oferta monetaria y los tipos de interés”, señala una fuente cercana a la institución.
Es por ello, que este informe advierte que, en periodos de estrés económico, los ciudadanos podrían refugiarse masivamente en las stablecoins, provocando una fuga de capitales sin precedentes que el RBI no tendría herramientas para detener.
El informe del RBI es enfático al declarar que “solo las monedas digitales emitidas por bancos centrales pueden garantizar la unidad del dinero y la integridad del sistema financiero”, por lo que frente a este avance de las soluciones privadas, la India ha construido su propia CBDC (Central Bank Digital Currency), denominada e-Rupee.
La paradoja es evidente. Mientras que las stablecoins ya cuentan con cientos de millones de usuarios activos y una infraestructura de liquidez global, la e-Rupee —al igual que la mayoría de las CBDC en el mundo— sigue siendo percibida por el público general como un experimento en fase piloto.
Pero las autoridades del RBI afirman que la e-Rupee ofrece lo mejor de ambos mundos, al brindar la velocidad de la tecnología blockchain con la seguridad inquebrantable de ser un pasivo directo del Estado.
No obstante, el ciudadano de a pie en Nueva Delhi o Bombay ya cuenta con acceso a un UPI (Unified Payments Interface), un sistema de pagos instantáneos tan eficiente y gratuito que muchos se preguntan qué problema real intenta resolver la CBDC del gobierno, lo que es verdaderamente la piedra de tranca en su adopción.
Un punto técnico crucial que destaca el FSR de diciembre de 2025 es el riesgo sistémico de contagio, ya que los grandes emisores de stablecoins se han convertido en algunos de los mayores tenedores de deuda pública estadounidense del planeta.
De allí que, la advertencia del RBI es que cualquier duda sobre la solvencia de estos emisores podría provocar una “corrida” (un retiro masivo de fondos), que en un escenario de crisis obligaría a los emisores a vender miles de millones en activos financieros tradicionales para cubrir esos retiros.

Ante un escenario catastrófico como el antes indicado, la venta masiva de estos activos financieros podría desatar una tormenta de liquidez en los mercados de bonos globales, afectando incluso a países como India, que han tratado de mantenerse al margen del ecosistema cripto.
“Es un vínculo que antes no existía y que ahora nos hace vulnerables a las decisiones de una empresa tecnológica en Silicon Valley”, subraya el reporte. En consecuencia, la postura de India marca un contraste radical con lo que hemos visto en este inicio de 2026 en otras regiones y países del mundo.
En Europa, la plena implementación del reglamento MiCA ha dado un marco de legalidad y confianza a los emisores de stablecoins. En Estados Unidos, tras la aprobación de la Ley GENIUS a mediados de 2025, el tono ha pasado de la hostilidad a la integración.
La India, sin embargo, parece estar liderando un bloque de países (junto con algunos miembros de la Unión Africana) que ven en las stablecoins una herramienta de “neocolonialismo financiero” por parte del dólar, por lo que el informe del RBI invita al G20 para que se replanteé si el futuro del dinero debe estar en manos de protocolos privados o de instituciones soberanas.
Al cerrar este análisis, queda claro que India ha elegido el camino de la precaución extrema, rechazando de plano las stablecoins en pleno auge, dado que el RBI está priorizando la estabilidad macroeconómica y la protección del consumidor frente a la innovación abierta y la integración financiera global.
La gran incógnita para 2026 es si esta resistencia será sostenible, con un mercado de stablecoins que apunta a los 2 billones de dólares para finales de la década, India corre el riesgo de quedar aislada de los nuevos raíles del comercio digital internacional.
O, por el contrario, podría demostrar ser el único gigante con la sabiduría suficiente para no ceder las llaves de su economía a algoritmos y reservas opacas. Por ahora, en las oficinas de Nueva Delhi, la posición del RBI, es que el dinero digital será de tipo soberano, o simplemente no será.

