Los EAU entre el “Hub Crypto” y la exclusión de los salarios en Stablecoins

Los EAU entre el “Hub Crypto” y la exclusión de los salarios en Stablecoins

Los Emiratos Árabes Unidos han invertido años de capital político y financiero para consolidarse como el epicentro global de la Web3, todo un “Hub Crypto” en el Medio Oriente para las empresas del ecosistema de las criptomonedas.

De hecho, Dubái hoy día se ha consolidado como un centro global de criptomonedas, albergando sedes y oficinas regionales de importantes criptointercambios internacionales que operan bajo la regulación de la agencia reguladora VARA (Virtual Assets Regulatory Authority).

La sede de criptointercambios como Binance, Bybit, Crypto.com (que cuenta con una oficina central regional en Dubái y ha obtenido licencias locales), BitOasis o Zoomex está en Dubai por los beneficios y exenciones fiscales en esa jurisdicción que se ha convertido en todo un corredor financiero de Oriente Medio.

Asimismo, Dubái ofrece una Visa de Trabajo Remoto, oficialmente denominada “Programa de Trabajo Virtual”, que permite a los profesionales residir en Dubái mientras trabajan de forma remota para un empleador extranjero o para su propio negocio en el extranjero.

En el marco de este programa, se ofrece un permiso de residencia renovable de un año, con acceso a la infraestructura y servicios, junto al estilo de vida de Dubái, sin requerir un empleador en los EAU ni una empresa local y lo más atractivo de todo, sin pagar impuestos.

Sin embargo, una reciente laguna normativa ha puesto de manifiesto una contradicción fundamental en su estrategia de atracción de talento, como es la negativa a reconocer los ingresos en criptomonedas como “salario oficial”, lo que bloquea de facto el acceso a visados para la fuerza laboral que sostiene esta industria.

A pesar de la retórica pro-cripto del país, el programa de visados para trabajadores remotos —diseñado precisamente para atraer a profesionales tecnológicos de alto nivel— exige una prueba de ingresos basada en definiciones de nómina tradicionales pagados en moneda fiduciaria, siempre y cuando cumpla con un mínimo exigido de al menos 3.500 dólares estadounidenses (12.856 dirhams emiratíes) al mes, o su equivalente en otras divisas.

Obviamente, en el seno de la comunidad cripto esto no solo es una contradicción sino que además es visto como una forma de discriminación. Entre las voces que manifestaron su desacuerdo con la medida, está Alex Scott, responsable de desarrollo comunitario de Solana en Oriente Medio, que denunció en una entrevista con el medio Semafor, que los ingresos percibidos en activos digitales no son reconocidos por las autoridades migratorias como válidos para este trámite.

La restricción es bastante estricta, “incluso si se trata de una stablecoin denominada en dólares estadounidenses y superan el triple del umbral mínimo”, dijo Scott. De esta manera, no se reconocen como salario esos ingresos ya que el sistema no los procesa como una remuneración legítima.

Esta desconexión regulatoria sugiere que, mientras los Emiratos han avanzado rápidamente en licencias para criptointercambios y fondos de inversión, la legislación laboral y migratoria sigue anclada en un modelo fiat convencional, ignorando la realidad operativa de las DAOs y las startups de blockchain que operan desde su territorio.

Este obstáculo burocrático surge en un momento crítico para la estabilidad de la región, tras la reciente escalada bélica con la que Irán ha puesto a prueba la capacidad de los países del Golfo para retener el talento expatriado.

Históricamente, la comunidad cripto es conocida por su alta movilidad geográfica; es una demografía joven, con pocos vínculos físicos y capaz de trasladar sus operaciones en cuestión de horas a jurisdicciones favorables.

No obstante, Scott señala que se ha presentado un fenómeno inesperado, la resiliencia porque en su comunidad de aproximadamente 90 emprendedores de Solana, la gran mayoría ha optado por permanecer en los EAU a pesar del entorno geopolítico tenso y los ataques iraníes contra infraestructura emiratí.

Si bien la lealtad de la comunidad actual es notable, la falta de una vía clara para la residencia basada en ingresos cripto podría frenar futuras oleadas de migración tecnológica, lo cual pudiera llevar a ese país a enfrentar una encrucijada en el campo de los trabajadores remotos.

Esto, para un país que compite directamente con jurisdicciones como El Salvador, Bermudas o sectores de la Unión Europea bajo el marco MiCA, la definición de “salario” se convierte en una herramienta de competencia fiscal y migratoria.

El desafío para el gobierno emiratí será armonizar sus ambiciones de vanguardia tecnológica con sus procedimientos administrativos internos, por lo que de no hacerlo, el “Hub Crypto” del mundo podría terminar siendo un lugar donde se puede comerciar con activos, pero donde quienes construyen la tecnología no tienen permitido vivir legalmente.

En todo caso, mientras los EAU con sus políticas restrictivas bloquean el acceso por salarios en cripto, países como Argentina o Brasil están facilitando normativas para que freelancers reciban pagos del exterior en stablecoins.

Más allá de esto, sin duda que la guerra con Irán añade una capa de urgencia, ya que la seguridad jurídica (que incluye el visado) suele ser el refugio que buscan los inversores en tiempos de conflicto.

Así que, el famoso programa de trabajo virtual de un año de duración que ofrece Dubái y que te permite vivir y trabajar junto a la playa, solo puede ser tuyo si, ganas en moneda fiduciaria y no en stablecoins basadas en el dólar estadounidense.

Advertencia "La inversión en criptoactivos no está regulada, puede no ser adecuada para inversores minoristas y perderse la totalidad del importe invertido"