El FMI publicó documento sobre la tributación de las criptomonedas

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La semana pasada, el Departamento de Asuntos Fiscales del Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó un documento de trabajo relacionado con los impuestos y la tributación de las criptomonedas, que revisan los problemas y riesgos que se plantean en este sector.

El documento “Taxing Cryptocurrencies”, preparado por los investigadores Katherine Baer, Ruud de Mooij, Shafik Hebous y Michael Keen, explica que “los encargados de formular las políticas tributarias luchan por acomodar las criptomonedas dentro de los sistemas fiscales que no están diseñados ni se encuentran actualizados para manejarlas”, como es el caso del cobro de IVA a las transacciones con criptomonedas.

Asimismo, los investigadores citan como uno de los mayores desafíos más importantes de las criptomonedas, el anonimato lo que básicamente es un obstáculo al momento de establecer una tributación correcta para cada caso y que además, hace posible la evasión de impuestos, entre otros delitos.

De hecho, en el documento del FMI se advierte que “el anonimato inherente a los criptoactivos plantea problemas de aplicación que se han asociado durante mucho tiempo con el uso de efectivo”.

Obviamente, estas han sido las consecuencias del atraso de los legisladores en casi todo el mundo, en actualizar las políticas fiscales para imponer una tributación idónea sobre la actividad relacionada con este tipo de activos, que van cambiando con una velocidad vertiginosa.

Por una parte, los grandes administradores de fondos están preparándose para entrar de lleno en el mercado de las criptomonedas a través de ETF Spot de Bitcoin (o ETF de Bitcoin al contado), mientras que por la otra, legisladores en varios países están trabajando para establecer políticas tributarias claras y eficientes, aunque no es una tarea fácil, sobre todo en economías emergentes.

Y de eso se trata la investigación del FMI, en la cual se explica que “Los reguladores enfrentan una tarea abrumadora para identificar y lograr un equilibrio entre permitir la innovación y garantizar la estabilidad financiera y la protección de los inversores”.

Por ello, los investigadores del organismo internacional consideran que “los impuestos a las criptomonedas plantean problemas de coherencia en la tributación de los ingresos de capital (considerando los activos criptográficos como una forma de propiedad)”.

Aunque, también para el FMI existen “problemas en la tributación de las ventas finales bajo el IVA e impuestos similares (considerándolos como una forma de moneda)”, por lo que “surgen preguntas sobre si la tributación también podría desempeñar algún papel correctivo, complementando las intervenciones regulatorias”.

Sin embargo, de acuerdo al documento del FMI, señala que “entre las preocupaciones fiscales más destacadas, y la justificación de una contribución sobre este tema en la presente colección, se encuentra la presunción o sospecha de que los activos criptográficos brindan una forma nueva e importante para que los ricos, los delincuentes y otros puedan evadir o evitar impuestos”.

De allí que, los investigadores del FMI hayan observado que “la forma en que los desarrollos en criptografía podrían y deberían afectar la tributación de los ricos se encuentran entre los desafíos más importantes que plantean, aunque, como se verá, en gran medida son inseparables de otros aún más profundos”.

Si bien es cierto que existen algunos “compendios de tratamiento fiscal de las criptomonedas en varios países” “y aunque, en principio, hay grandes cantidades de datos disponibles sobre transacciones en criptomonedas, el análisis empírico en torno a una tecnología compleja cuyo propósito central es no dejar rastros es intrínsecamente difícil”.

Es por ello que los analistas del organismo internacional en este documento, ofrecen un contexto acerca de los diferentes criptoactivos y su posible fiscalización dentro de las políticas tributarias, aunque señala que “una dimensión clave relevante para los impuestos en la que varían es entre su uso con fines de inversión y como medio de pago”.

Por ello el documento del FMI comienza a describir los criptoactivos que están en un extremo privado pero que por sus características no son usados como medios de pago, como los “tokens de seguridad”, y los “tokens no fungibles” o (NFT, «por sus siglas en inglés»).

Posteriormente, pasa a describir a las monedas digitales del banco central (CBDC, «por sus siglas en inglés»), que “son esencialmente una moneda fiduciaria en forma digital”, advirtiendo que aún “muchos gobiernos nacionales siguen siendo muy cautelosos con respecto a su adopción”, aunque se prevé que en algún momento su uso sea de carácter global.

Sobre estos tipos de criptoactivos, los investigadores del FMI señalan que “el tratamiento fiscal adecuado de cada uno de ellos es sencillo. Los NFT se tratan naturalmente como activos de inversión”.

Mientras que para el caso de “las CBDC serían simplemente otra forma de moneda fiduciaria, y tan naturalmente tratados como ahora”. En estos casos, según el FMI no habría ningún tipo de problema desde el punto de vista fiscal.

No obstante, en las categorías de criptoactivos que potencialmente sirven tanto para la inversión como para una función de liquidación y se emiten de forma privada, es donde se presta especial atención. Sobre estos criptoactivos, el documento del FMI se refiere a ellos como “criptomonedas”.

En este grupo incluyen las “stablecoins”, describiéndolas como “criptoactivos que tienen como objetivo mantener un valor estable en relación con algún activo específico o conjunto de activos generalmente moneda(s), ya sea a través de algún grado de respaldo en el activo subyacente o mediante métodos algorítmicos que regulan el suministro, destacando Tether y USDC, ambos vinculados al dólar estadounidense”.

De las stablecoins, establecen que su objetivo principal “es servir como medio de pago y, naturalmente, serían tratadas como tales a efectos fiscales si lograran la estabilidad prevista”. Luego el documento del FMI describe a las criptomonedas como “Bitcoin, Ethereum y activos similares que, si bien su suministro puede ser limitado en última instancia (como ocurre con Bitcoin)”.

De esta categoría señala que “no tienen valor intrínseco”, y que también son conocidas como “tokens sin respaldo” o simplemente como “monedas no estables”. Sobre las criptomonedas en especial, los investigadores señalan que “plantean los problemas más desafiantes del diseño y la implementación de impuestos, ya que combinan elementos de moneda y activos de inversión”.

Dada su volatilidad de precios, genera complicaciones al considerar su tratamiento fiscal adecuado y además, estas criptomonedas “al igual que el dinero en efectivo, su uso o propiedad no revela intrínsecamente la identidad personal o comercial de las personas involucradas en una transacción”, lo que hace más complicada su tributación.

Además, los investigadores indican que “la falta de familiaridad, los altos costos de transacción y la volatilidad impiden el uso rutinario de las criptomonedas para realizar compras”, aunque prevén que la fiscalidad en los criptoactivos, “también puede desalentar el uso de criptomonedas como medio de pago”.

Sin embargo, las estimaciones brutas del FMI, señalan que con la aplicación de un 20% sobre ganancias se hubieran captado en 2021 «el mejor año en el mercado de las criptomonedas» cerca de 100.000 millones de dólares en todo el mundo en impuestos.

En sus conclusiones señalan que “en cualquier caso, los sistemas tributarios deben adaptarse a ellos con una coherencia, claridad y eficacia que actualmente carecen”, esto por no haber sido construidos teniendo en cuenta los activos criptográficos, por lo que estos “desafíos son tanto conceptuales como, aún más, prácticos”.

Finalmente los investigadores del FMI, sostienen que “las criptomonedas pueden crear problemas similares a los asociados con el uso de efectivo, con los que el IVA ha luchado durante mucho tiempo, y quizás creen nuevas oportunidades para el fraude”.

Por lo tanto, “es en esta área donde los riesgos para los sistemas fiscales existentes creados por el uso de las criptomonedas resultan más profundos, sobre todo en las economías emergentes y en desarrollo en las que la demanda de criptomonedas parece relativamente fuerte mientras que la administración tributaria es relativamente débil”.

En cualquier caso, desde este tipo de organismos internacionales, se está haciendo un trabajo para apoyar a las agencias fiscales en todo el mundo, para que creen normas para crear tributaciones a las criptomonedas.

Advertencia "La inversión en criptoactivos no está regulada, puede no ser adecuada para inversores minoristas y perderse la totalidad del importe invertido"